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sábado, 18 de diciembre de 2010

Capitulo 2: La Apuesta. (Segunda Parte)




-          Muy bien, ponga al día a la señorita Blackburn y luego les pido que trabajen cada uno por separado, repito. Esta es una clase individual - la última palabra la resalto en silabas. Yo quede aun más perpleja de lo que ya estaba. Ninguna profesora era así conmigo. Nunca. De algún modo eso me gustaba... Porque la mayoría de profesores sabían que mis padres y mi hermano habían muerto, que yo había quedado sin nadie. Y siempre me trataban con lastima.

Un extraño sentimiento de alivio y paz me recorrió y una pequeña sonrisa apareció en mi cara.
«¿Porque sonríes? Nos acaban de hechar una bronca delante de toda la clase» Gabriel me miraba extrañado.
«Siempre hay un primer momento para todo, y esta nueva experiencia me parece divertida... Hasta cierto punto» le escribí sin rastros de sonrisa en mi cara.

«¿Nunca te habían llamado la atención?»

«Nunca me habían tratado sin lastima ni compasión.... Al menos los profesores» le escribí rápido.

«Oh, oye... hablemos un poco mas… ¿Qué es lo que más te caracteriza?»

«Ehh.... Evitar sensaciones que me impulsen a algo... Pero principalmente evito el miedo y sensaciones muy cálidas... ¿Qué hay de ti?» No sabía que mas decir sin decirle lo que soy, y no estaba dispuesta a dejar que el descubriera mi secreto así de fácil.

«Enojarme y cualquier tipo de cosas que me lleven a el descontrol de lo que siento, pero siempre hay una forma de evitarlo... O disminuirlo» eso era tan enigmático como lo mío. Yo sonreí.

«Ahora hare yo una pregunta... ¿Qué prefieres? ¿Bosque, desierto, selva, océano o cielo?» Esa si sería una pregunta clave.

«Definitivamente el bosque... Y tú?» Me escribió el en una nueva hoja.

«También el bosque... Toda esa naturaleza me hace sentir segura... Y nada peligrosa. Aunque también me encanta la playa» era algo extraño, se me hacía muy fácil decirle todo esto a el... Unas cuantas preguntas más y ya me descubriría.
-          Bien, comiencen a trabajar- dijo la profesora Sthefon y yo alce la vista. En la pizarra había escrito las paginas para leer y la actividad...
«Es un informe sobre los inicios de la revolución francesa, no es muy complicado.» me escribió Gabriel.

«Para ti» le escribí y lo mire acusatoriamente. El me sonrió suspicaz.

«No si tienes el viejo libro de historia de tu hermano... Y se lo prestas a una amiga» me escribió el. Yo le sonreí. Este año seria interesante.

***

Que tal el primer día, Alie?- pregunto Jonh al llegar a casa. No me agradaba mucho el sobre nombre que Jonh me había puesto, pero era mejor aun que "incendiaria".

-          Deja de decirme así, soy Amelia y me puedes decir solo "Am" o...- empecé a decir pero él me estaba sonriendo otra vez con la sonrisa superior de hermano mayor que siempre tuvo. Nunca pude considerar a Jonh un padre, pero si un hermano.

-          Te digo Alie porque si quitamos la M, la E y la ultima A.... Daria Alie- se encogió de hombros- es como tu diminutivo.

-          Como tú quieras- dije abriendo la puerta de mi cuarto- y me fue perfectamente.

-          ¿Así que no quemaras esta escuela?- dijo mieras se cerraba mi puerta.

-          Muy gracioso, Jonh.- le dije a la puerta.

Deje todo en el pequeño escritorio de madera que tenía al fondo de la habitación, me tire en la cama de espaldas y me quede mirando al techo.

No sabía lo que había pasado hoy... Había hecho un amigo, si, ¿pero en unas cuantas horas? Imposible.

«¿Porque sería imposible?» Dijo la voz de Jonh en mi cabeza. Había estado espiándome otra vez.


-          ¡Entrometido!- le grite a la puerta sin moverme y regrese a mis pensamientos, sin importarme si Jonh los seguía leyendo.

Invoque la cara de Gabriel en mis pensamientos, el modo en que sus ojos tan penetrantes y profundos me absorbían en un mar calmado, en como la textura de su cabello me instaba a tocarlo y acariciarlo, como su cuerpo se había detenido justo antes de aplastarme en la primera hora, todo el calor que sentí...

«¡Basta! ¡Piedad! ¡Por favor!» Grito Jonh en mis pensamientos, ya atormentado. Yo sonreí cerrando los ojos.

«Tu querías saber...» Le respondí del mismo modo.

***

Olía a humo, estaba por todas partes.
-          Mama! - grite intentando ver a mi familia entre todo el hollín del fuego- Papa! Alf!

Pero ninguno contestaba, el fuego se extendió acorralándome en la esquina más alejada de la puerta. Yo me deje caer y enterré la cara entre las rodillas mientras empezaba a llorar de miedo y tristeza, de algún modo sabía que no volvería a ver a mi familia.

Gotas de agua empezaron a caer por todas partes y un viento muy frio se llevo el fuego y el humo. Yo comencé a toser mientras mis lagrimas se mezclaban con las gotas de lluvia.

Un pensamiento aterrizo en mi mente.

«Estoy sola, no tengo familia....»

Grite lo más fuerte que pude aun sin sacar mi cabeza de entre mis rodillas... Pero yo ya no estaba ahí...
Me levante como un resorte, jadeando y toda sudada.

Era la misma pesadilla que siempre me perseguía y nunca podía evitar terminar así. Unos golpes en mi puerta me hicieron dar un pequeño salto, pero no me permití sentir nada.
-          ¿Estás bien Amelia?- pregunto Jonh, también lo debía de haber despertado.

-          S-si, lo siento - dije.

-          Sabes que no lo puedes controlar - dijo Jonh con un suspiro - descansa.

-          Igual - respondí y me volví a tirar en la cama, recordando... Había pasado toda la tarde mirando al techo, luego había salido y había comido una barra d cereal para cambiarme y dormir.
Y en todo ese tiempo tuve una sonrisa embobada mientras pensaba en... Gabriel.

Suspire.

«Si las cosas resultaran ser más sencillas...» Pensé, y de repente recordé la apuesta.

Volví a sentarme como si fuera un resorte en la cama, pero esta vez con la misma sonrisa embobada.

Mañana podría volver a ver a Gabriel... Y tal vez descubrir su secreto... Antes de que el descubriera el mío.

Me volví a tirar en la cama.

«Pero si él lo descubre tu tendrías una cita con el» susurro una pequeña vocecita en mi interior, esta vez no era la de Jonh... Era.... Diferente... Era como otra parte de mí... Pero tan nueva...

Aun así, tenía que cuidarme. Si lo pensaba bien ni siquiera comprendía porque había aceptado la apuesta...

«Porque, muy en el fondo, te gustaría no ser diferente a los demás» dijo una voz totalmente diferente a la de Jonh, totalmente diferente a la anterior... Esta era... Mas como un susurro del viento...

«Pero... El no es como tu... El... Tiene algo mas dentro de su cuerpo...» Una voz más terrenal invadió mi mente y cerré los ojos. Su imagen apareció detrás de mis parpados cerrados, y, en ese momento, yo también lo vi. Era como otra... Alma...

«No es un alma, es una parte de su alma, la más dominante» dijo la primera voz de todas, esa sonaba... Como el fuego... Pero, eso no era posible... Ni su explicación, ni su voz.

«¿Porque las escucho ahora?» Dije sin saber que hacía.

«Porque nos llamaste, nunca antes nos habías llamado... Y porque es tiempo de despertar, es momento de que despiertes, en tu máxima capacidad» esa era una voz más liquida que el agua... Pero se parecía tanto a la de mi madre...

De repente todo se volvió confuso y yo me deje llevar por el sueño... Uno sin pesadillas... Por primera vez en muchos años...


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Hola a todos!

Estoy de regreso, se que falte el sabado pasado, pero estubimos en Re-Contruccion de casa y no encontraba la PC   D:
Asi que aqui vengo con la Segunda Parte y ultima parte del capitulo 2.
EL proximo cap espero traerselos completo. :D
Sin mucho mas que decir, se despide Emma ;)
Bezoz.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Capitulo 2: La Apuesta. (Primera Parte)


- bien, esta es posiblemente la clase menos interesante de la historia, pero con tigo al lado cambia todo. La profesora Sthefon es una bibliotecaria en el sentido mas estricto de la regla. No debemos de hablar- sonrio seductoramente- nos pasaremos notas.
Senti como se calentaba mi cara, este chico haria que incendiace el colegio antes de que terminara la semana si no me contenia. Pero la forma en la que habia dicho que nos pasariamos notas durante la clase me hacia sentir como si fueramos a hacer algo malo... Y tambien como si... Dios... Como si fueramos muy amigos.
Cualquiera creeria que he tenido muchos amigos o algo, pero no. Todos me veian como una extraña por muchas razones y no se acercaban a mi. El parecia querer ser mi amigo
«No seas tan infantil» me reprendi a mi misma.
Gabriel saco un cuaderno de espiral y arranco una hoja, saco el libro y me hizo señas para que hiciera lo mismo, yo obedeci y sace un lapiz. Cuando me gire hacia el ya estaba escribiendo, tenia todo un parrafo hecho. Me lo entrgo y me miro sonriendo.
« No se, pero contigo se me hace muy facil hablar.... Aunque creo que soy muy directo te pienso decir esto de llano..... Pienso que tienes un secreto y yo también tengo uno. No lo entiendo, solo lo se. Asi que pienso descubrirlo y quiero que tu tambien lo intentes.... Las cosas por aqui siempre son aburridas para alguien como yo..... ¡Asi que juguemos!   Es una apuesta para ver quien es mas rapido adivinando el secreto del otro.... ¿Que apostamos?»
Trage saliva muy fuerte. El era mas que directo. Y su letra era muy linda y cuidada... Casi con gracia... Y yo no sabia que responderle...
«Bien, si yo gano.... Me compraras en almuerzo por una semana.... Si tu ganas.... Escoje tu»
Escribi con mi letra un poco mas maltratada que la de el... Pero aun asi legible. El se rio un poco al leer y escribio rapidamente
«Si yo gano tendras una cita con migo»
Se me corto la respiracion al leerlo y lo mire el vocalizo: «ya aceptaste» y yo me arrepenti.
Justo en ese momento entro la profesora y yo mire al frente.
- buenas tardes - miro al rededor de la habitacion, Gabriel tenia razon, ella era toda una bibliotecaria. Ropa gris muy remilgada, lentes con sujetador y pelo blanco recogido en un moño bien ajustado. Su mirada se detubo en mi- deber de ser la nueva. Dime tu nombre.
Todos se voltearon inmediatamente y yo me senti enrogeser.
-Amelia Blackburn, señora- dije muy bajo, ella ascintio y se volteo al pizarron.
- yo soy la señora Sthefon. Puedes dirigirte a mi como profesora o señora. En esta clase no se debe hablar al menos que el trabajo sea en parejas y aprecio la puntualidad, a la hora de entrar, y a la hora de entregar los trabajos...- siguio con su discurso mientras escribia en el pizarron "Revolucion Francesa 1789-1799"
Oh, genial. Todos en la clase lanzaron un gemido ahogado y Gabriel se rio. Yo me limite a hacer una mueca.
Baje la vista y escribi en la hoja:
«Odio esta clase, esta decidido»
«Creo que todos la odian, pero... Creo que nosotros la odiamos mucho mas»
Yo lo mire divertida y el sonrio, escondio la hoja debajo de su mesa y saco un cuaderno de apuntes, yo hice lo mismo y abri el libro mientras intentaba prestarle atencion a la profesora Sthefon. Una nueva hoja se deslizo en mi mesa.
«¿Que es lo que desentona en tu personalidad? Pareces una chica neutra...»

«Solo no me gustan las emociones fuertes, te pueden lastimar.... Hasta quemar» le escribi con ironia y le volvi a pasar la hoja.



«En tiendo lo que dices con que las emociones pueden ser muy peligrosas»



Me quede perpleja al leer...y el volvio a tomar la hoja.



- Señor King, señorita Blackburn ¿hay algo que quieran mostrale a la clase?- dijo la profesora Sthefon justo a mi lado. Gabriel saco un cuaderno con apuntes de la materia, pero note que no era su misma letra, era ligeramente diferente.



- ¿Los apuntes de la clase, profesora Sthefon?



Algunos soltaron risitas tontas y recibieron una mirada de advertencia de la profesora, luego nos volvio a mirar.



-muy bien, ponga al dia a la señorita Blackburn y luego les pido que trabajen cada uno por separado, repito. Esta es una clase individual - la ultima palabra la resalto en silabas. Yo quede aun mas perpleja de lo que ya estaba.

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Hola, disculpen que hoy les traigo solo la primera parte.
Pero es que me siento terrible, tanto que apenas les dejo el cap sin corregir, les prometo que cuando me sienta mejor lo arreglare.
La cabeza me palpitaaa.-.
sera ya el cap 3 que se los traiga completo.
Siento la falta de hoy.
Bezoz.
P.D: Que emocioooon! Mañana es el aniversario de este blooog! ♥ pasare por aqui aun asi este en la cama de un hospital! chau.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Capitulo 1: Primer dia, Nuevas Experiencias. (Tercera Parte)


-          ¿Cuál es el chiste? - dijo él.

-          El chiste es que yo creo que algún día te demandaran por acosador.

El sonrió.

-          Probablemente.

-          No sé como Ever puede con seis hermanos - dije negando con la cabeza. Gabriel rio por lo bajo.

-          Pues sea lo que sea lo hace bien. Ella siempre obtiene lo que quiere.

-          ¿Y como haces tú con tantos hermanos? - pregunte deseando saber más de este misterioso chico.

-          Fácil, me dedico a estar fuera de casa. Ya sea por el patio donde nadie me encuentra nunca o por la ciudad.


La campana sonó y yo me sentí aturdida. ¿Ya habían pasado noventa minutos?

Nos levantamos al mismo tiempo y él me guio a la última clase: Historia Universal.  Sabía que el tiempo que no había usado para dormir en la sesión de estudios lo usaría en esta. Pero parecía que Gabriel tenía otros planes.
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Aqui esta la Tecera y ultima parte del primer cap ^.^
Espero que lo disfruteeen.
Y quisiera saber si prefieren que lo publique asi, parte por parte o prefieren que lo publique de una .-.
el proximo sabado vengo con el 2do capitulo! estoy emocionada *-*
espero sus coments con ansias.
Bezoz.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Capitulo 1: Primer dia, Nuevas Experiencias. (Segunda Parte)


-          ¿Qué quieres saber de mi?- pregunte con precaucion.

-          ¿Cuál es tu color favorito?- dijo el interesado y sin rodeos.

-          Blanco - dije automáticamente. El alzo una ceja - me gustan los colores neutros.

Me encogí de hombros tranquilamente. El meneo la cabeza alucinado.

-          ¿Tu comida favorita? - prosiguió.

-          Sándwich - me miro con una mueca que hacia obvio que no entendía mi mente. Pero cambio de tema.

-          ¿Banda favorita?

-          No me gusta la música - dije mirándolo a los ojos. El no reacciono esta vez.

-          ¿Flor favorita?

-          Lirios - dije con una sonrisa nostálgica mientras en mi interior luchaba por evitar un "flash-back".

-          ¿Materia favorita?

-          Ninguna - dije con cara de horror. Como si me hubiera pedido que me desnudara en media clase. En serio, a alguien que puede causar cualquier daño con sentimientos no le gusta ninguna materia en la que se pueda dialogar enérgicamente acerca de un tema que podría terminar en cólera y furia.



-          Al fin tenemos algo en común - dijo esbozando una sonrisa torcida que me robo el aliento.

-          Ahora tú tienes que responderme las mismas preguntas - dije sonriendo. Él lo pensó un momento.

-          Negro, pizza, normalmente escucho música clásica, aunque parezca raro me gustan los tulipanes y por ultimo... No me gusta ninguna materia en la que haya discordancias de ideas. Ósea, en ninguna.

Me quede pasmada observándolo. El me sonrió alentador para que dijera algo. Lo único que logre maquinar y decir fue.

-          ¿Porque te gustan los tulipanes?

-          Ya verás. Y posiblemente a ti también te gusten - se perdió en sus pensamientos dando por terminado ese tema de conversación - ¿tienes mascotas?

-          No, no sé si a John le gustarían - en verdad no era John. Me sentía peligrosa para casi cualquier espécimen indefenso y que pudiera producir en mi alguna emoción fuerte. Cualquier cambio de humor y tendría que preparar un funeral animal. El me miro con una ceja alzada.

-          Y puede saberse quién es John? - ¿Lo que vi en sus ojos eran destellos de ira? ¿Por qué?

-          Mi tutor - dije.

-          ¿Y tus padres? - en cuanto lo dijo comprensión cruzo su cara y cambio su expresión a una de comprensión y compasión. Pero yo no quería compasión. No viniendo de Gabriel. ¿O sí?

-          Murieron cuando yo tenía siete - nunca podre decir que lo supere. Ya que yo fui la causante. Pero había aprendido a reprimir el dolor (al menos que quisiera una tormenta en septiembre eso era lo mejor) y no dejaría que se reflejara en mi expresión.

-          Lo siento, no quería tocar un tema delicado - en verdad se veía arrepentido. Pero mientras no viera compasión en sus ojos podría soportarlo.

-          No hay problema - moví la mano en un signo que le quitaba significado a la conversación.

-          ¿Porque te cambiaste a esta escuela? - pregunto. Eso sí que no podía decirle. Pero ya tenía una respuesta bien aprendida por si me preguntaban eso.

-          No me gustaba la escuela y yo no le gustaba a ella - me encogí de hombros y el rio entre dientes intentando no hacer ruido. Cosa que no funciono.

-          Entonces te cambiaste porque querías.

-          Porque me expulsaron- dije. Era verdad. Al menos la mitad.

-          Oh, ¿Y qué hiciste? - parecía emocionado.

-          Destrucción de la propiedad - Oh, maldita sea. Lo dije. Pero… ¿Como le diría que destruí la propiedad sin decirle como lo hice? ¿Qué hago? ¿Qué hago? Lo mire para saber su reacción. El solo sonreía.

-          Genial -fue lo único que dijo.

-          ¿No quieres saber que hice? - pregunte un poco aturdida.

-          No, ya se suficiente sobre esa parte - sonrió mientras sacudía la cabeza.

-          Ahora cuéntame algo más de ti - dije yo.

-          Tengo seis hermanos y una hermana. Vivo a las afueras del pueblo y no sé que mas decirte - dijo con lo que podría llamarse una mueca rara.

-          Yo vivo a trece manzanas de aquí- dije yo distraída - ¿En que parte de las afueras de la ciudad vives?

-          Cerca de Williams - dijo el tranquilamente - en la granja de mis padres. Ellos estarán en California por el resto del mes así que estoy a merced de mis hermanos - su cara se hizo una mueca de contradicción - ellos juegan rudo.

-          Así que tu eres el menor - dije sacando conclusiones.

El sacudió la cabeza.

-          El del medio. Cuatro hermanos mayores y tres menores - ¡Por Dios! ¡Eran ocho hermanos!

-          Debe ser divertido tener una gran familia - dije pensando en Alfred.

-          Oh, lo siento. Se me había olvidado - se veía dolido. Yo sonreí con melancolía.

-          Solo estoy diciendo un hecho. A demás, solo tenía un hermano.

-          Si quieres puedes venir un día y conocerlos, te van a adorar. Ellos adoran a todo el mundo.

-          ¿Ninguno estudia aquí? - pregunte.

-          Martin es mi primo. Ya lo conociste. Ryan es el menor y tiene siete, estudia en casa. Luego esta Ian que tiene trece, el está en Oregon con unos tíos. Paul tiene quince y no estoy seguro si en verdad va o no al instituto - yo me reí con esa afirmación, el sonrió pero siguió relatándome a sus hermanos - luego voy yo, con dieciséis. Marc tiene diecisiete y está en primer año de la universidad, va a ser policía. Ever tiene diecinueve y estudia para ser profesora. Federick tiene veinte y estudia medicina y el mayor es Anthony, ya se caso y es abogado – sonrió - todos dicen que un día el va a tener que defenderme por algún tipo de demanda.

Yo me reí. El entrecerró lo ojos.

-          ¿Cuál es el chiste? - dijo él.
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Bueno, aqui estoy de nuevo con la segunda parte del primer cap.
Espero que lo disfruten ^.^
y comenten pliiiizzz *.*
Bezoz.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Capitulo 1: Primer dia, Nuevas Experiencias. (Primera Parte)





Diez años después...

- Ya esta - John bajo el extintor y lo regreso a su lugar (debajo de la mesa) y me miro con una ceja levantada.

- No fue mi culpa - dije yo para defenderme.

- Entonces mágicamente se prende en llamas la pizza.

- En cierto modo es verdad - yo me deslice en la silla mirándolo con ojos de cachorro - yo solo intentaba calentarla.

- ¡Para eso existen el horno y el micro-ondas! - dijo John exasperado.

- Pero si me dices que quieres que practique con mis poderes y yo veo una oportunidad. ¿Por qué no tomarla?

- Porque sabes que puedes incendiar la casa! - pincho el puente de su nariz con el dedo índice y el pulgar. Como si de repente tuviera dolor de cabeza- mañana empiezan las clases en Reedwood y quiero que vayas. Te tendrás que comportar.

Me pare de la silla y empecé a caminar hacia el pasillo.

- Bien, pero cuando un escritorio salga volando o en llamas no me digas nada.

- Amelia...-dijo el amenazante.

Entre al cómodo cuarto que tenia. Las paredes verdes maltratadas y pintada muchas veces debido a los accidentes que he tenido en el cuarto. La cama color blanco con una colcha del mismo color. Sinceramente mi color favorito era el blanco. Eso había pasado luego de que lo neutral se convirtiera en mi mejor amigo. Mire la única foto que tenia de mis padres. Estaba en la mesita de noche que estaba al lado de mi cama.

Esta era la segunda vez en la que tenía que cambiarme de escuela, debido que cuando se enteraban de mi peculiaridad los chicos intentaban hacerme enfadar, llorar y esas cosas. Yo solo esperaba que pudiera pasar este año tranquila.

- Amelia, es hora de dormir. Te quiero bien despierta mañana para el colegio- dijo John desde el otro lado de la puerta.

- Sabes que lo hare, buenas noches.- dije mientras apagaba la luz y me metía en el cómodo colchón para poder descansar un poco. Logre evadir los sueños y desperté muy temprano.

Me metí en mi baño, me di una ducha con agua normal (tener poderes sobre el frio o el calor si ayuda). Salí y me dedique a alisar mi cabello. Este era largo hasta la espalda baja, de color marrón suave con un toque rojizo, enmarcando mis ojos con el mismo tono extrañamente de un avellana con rojo. El suave bronceado de vacaciones me hacia aun mas esbelta de lo normal. Arregle mi pelo en una cola de caballo. Me puse unos jeans, mi camisa favorita con poco escote color negro y mis tennis nuevos. Tome el bolso preparado desde el día anterior (muy temprano, si se me permite decirlo) y salí de mi habitación.

John estaba en la cocina con su habitual café en la mano. Llevaba unos jeans y una camiseta negra como la mía. Habíamos descubierto que nuestros gustos eran muy parecidos en cuanto a la ropa. Aunque él algunas veces había insistido en querer cómprame vestidos y que pareciera "femenina" de la manera en que mis padres hubieran deseado. Yo me había negado rotundamente.

El me miro y sonrió.

- Café?- me entrego una taza a medio llenar con mucha leche y café bien cargado. Me la tome rápidamente y me limpie la boca con una servilleta. El hiso una mueca.

- ¿Quieres que te lleve o vas sola?- eso se notaba que era incomodo para él. Pero yo no tenía ganas de caminar.

- Si por favor me dejas una cuadra antes, estaría bien. No quiero correr.

- Vamos- él se termino lo poco que quedaba de su café. Agarro las llaves del Mercedes-benz y salimos del edificio. Vivíamos en el primer piso así que no teníamos problemas con ascensores.

El colegio quedaba a diez cuadras. John decidió déjame en frente de la entrada. Todos miraban el auto negro y cuando vieron que era una chica nueva la que salía se impresionaban. Aunque había un autobús la mayoría de último año tenia carro. Yo me despedí amablemente de John y entre en el gigantesco campus.

Mi misión: Encontrar la oficina del decano.

Cosa que no fue tan difícil. La oficina quedaba justo en frente de la entrada principal.

El decano "Rivers" no era nada de que comentar. Era bajo y calvo en la punta de la cabeza. Unos lentes en el puente de la nariz.

Salí de la oficina con un horario y un pequeño trozo de papel con direcciones hacia mis clases.

Estaba tan centrada en los dos trozos de papel que no me fije en el.

Sentí murmullos de los estudiantes a mí alrededor. Deje que una burbuja me recubriera haciendo las palabras simples aleteos de mosquito para que no me afectaran. Pero eso me impidió fijarme en el.

En un momento caminaba en dirección a mi primera clase: educación física. Y al siguiente estaba tropezando con alguien. Caí hacia atrás y el cayo con migo. El golpe me dolió en toda la espalda, pero yo ya me había fijado en el. Cayó encima de mí, apoyándose de sus brazos para no aplastarme. Su pelo negro como la media noche caía en pequeños hilos sobre su cara. Sus ojos azules tenían un destello brillante. Su cuerpo tan cerca del mío emanaba calor, confianza y gracia.

Por mis venas corría fuego. Si no se quitaba de allí juraba que pronto de mis dedos saldrían llamas.

Nuestras miradas se penetraban mutuamente. El estaba muy consciente de que todo el mundo miraba. Me dio una sonrisa con una dentadura perfecta y brillante. Dios, tenía que hacer algo. Su cuerpo calentaba más el miO mientras me seguía mirando atentamente. Yo aclare mi garganta.

- Podrías pararte?- hice ademan de no respirar- no puedo... Respirar.

El reacciono y se levanto ágilmente. Me ayudo a pararme y me devolvió mis papeles.

- Lo siento, no te había visto - me sonrió y me alzo la mano - mi nombre es Gabriel.

Yo le tome la mano y le di un apretón.

- No hay problema, yo me llamo Amelia.

- Eres nueva aquí. ¿No?

- Si - sentía como el calor aun quemaba en mis venas. También sentía como la sangre coloreaba mis mejillas.

- ¿Qué clase tienes ahorita?

- Educación física.

- Mmm... ¿Me prestas tu horario?

Yo se lo entregue. Después de revisarlo él me sonrió.

- Tenemos química, hora de estudios y historia del mundo juntos.- yo revise. Las últimas tres horas de mi horario y estaría con Gabriel.

- El gimnasio esta al final del campus. ¿Sabes cómo llegar?

- Supongo que sí.

- Eh! Gabriel, hermano - un chico menudo le tomo del cuello con el brazo.

- Entonces nos veremos luego- dijo él y empezó a caminar con el chico desgarbado que nos había interrumpido. Era consciente de todas y cada una de las miradas centradas en mí. Empecé a caminar hacia el gimnasio con la esperanza de un resto de clases normal.
b¾a
Entre en el vestidor y busque el numero 13. Mi locker. Supuestamente habían colocado un nuevo uniforme con mi talla adentro. Mientras me preguntaba cómo lo habían conseguido abrí el locker y encontré el uniforme.

Eran unos shorts azul marino y una camiseta blanca. Suerte que había traído mis tennis.

Salí del vestidor y me uní a un grupo de estudiantes centrados. Me quede por el borde del grupo. Nadie me hablo, y yo estaba feliz por ello.

Sonó el silbato y todos se volvieron al entrenador.

- Bienvenidos sean a un nuevo año. Soy el entrenador Flink. Para los que no me conocen. Hoy comenzaremos con aptitud física. Primero la lista.

Reviso en la carpeta. Yo ya sabía quién sería la primera.

- ¿Amelia Blackburn?- dijo el entrenador Flink.

- Aquí.-dije yo sin muchas ganas.

- Eres nueva, ¿no?- dijo fijándose en mi y reconociendo nunca haberme visto.

- Sí, me trasladé desde el instituto Bridge Bride.

- Ah - eso lo explicaba todo según él. El instituto Bridge Bride era conocido por el equipo de animadoras.

Un suave murmullo se inicio detrás de mi. Pero el entrenador no le dio tiempo de expandirse. Siguió con la lista y yo deje a mi mete vagabundear con la certeza de que no me volverían a llamar. Ya no tenía que estar atenta hasta que el silbato volviera a sonar para darle inicio a la clase.

- Amelia, tu comenzaras - dijo el entrenador después de sonar el silbato - quiero que des tres vueltas a la cancha, te tomare el tiempo.

Asentí, el profesor decidió hacer una lista para poder hacerlo seguido y ahorrarse más tiempo. Mientras tanto yo me posicione en la salida y me estire.

En dos minutos ya estaba en posición de inicio y el profesor con el cronometro en mano dio la instrucción de que al silbato corriera. Todos mis músculos se tensaron en anticipación. Ya había hecho esto muchas veces. El profesor tomo aire. Mis músculos reaccionaron de nuevo. Empezando a tirar hacia adelante.

Sonó el silbato.

Me impulse totalmente hacia adelante. Mis músculos tensándose y relajándose al mismo tiempo mientras corría lo más fuerte que pude. Pase la primera vuelta.

La adrenalina corriendo por mi cuerpo, ningún sentimiento. Ningún pensamiento. Solo el balanceo de mis brazos al ritmo de mis piernas.

Pase la segunda vuelta.

Mis pulmones ya quemaban. Pero nada podría detenerme. La adrenalina impulsaba totalmente mis actos y solo sentía como el viento me azotaba. Aun cuando no estábamos al aire libre, pero yo corría.

La cosa que más me gustaba hacer...

Termine la tercera vuelta y me pare jadeante ante el entrenador Flink. El me miro anonadado.

- ¿Y bien?- pregunto algún estudiante irritado. Pero haciendo la pregunta que yo gritaba en mis ojos.

- Acabas de romper el récord del instituto...

Podía entender eso. Había pasado todas las vacaciones entrenándome. Corriendo.

Yo lo había necesitado para controlar las emociones más fuertes. O solo para tranquilizarme y pensar.
Sabía que todas las miradas estaban entre el entrenador Flink y yo. Pero yo estaba tratando de calmar mi pulso y mi respiración.

El entrenador estaba haciendo notas en su carpeta. Luego me miro. Luego miro al resto del grupo.

- El siguiente! - dijo y luego me miro de nuevo - si puedes quedarte cinco minutos después de clases. Yo te daré un pase.

- Sí, señor- dije yo más calmada. Volvió a centrar su atención en el corredor. Yo fui a las gradas y mire silenciosamente como todos intentaban romper mi récord. Pasaron los noventa minutos y sonó la campana. Fui a cambiarme y volví a salir cinco minutos después a buscar al entrenador.

- Amelia- dijo él en cuanto entre en la pequeña oficina con mira hacia la pista de carreras.- eso fue impresionante. ¿Alguna vez has considerado unirte al equipo de carreras?

- Sinceramente, nunca me lo había planteado.

- Amelia... Superaste el récord escolar por 1.07 segundos y superaste el record estatal. Podrías considerar unirte al equipo - no quería mas problemas así que hice lo más sensato.

- Lo consideraré.

En ese momento la campana volvió a sonar.

- Aquí tienes tu pase, Amelia. Nos veremos en clase.
Tome el pase y abrí la puerta. Salí corriendo del gimnasio hacia mi siguiente clase: matemáticas.

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Después de entrar y darle el pase al profesor White me presente al salón y me senté. El resto de clases hice lo mismo. Entre, me presente y me senté. Nadie más hablo. Y yo no tuve problemas con ello. Pero ahora era hora del almuerzo y no tenía ni la menor idea de dónde comer.

Había traído dinero así que me compre una hamburguesa (¡es increíble que sirvan eso en un colegio!)

Pero ahora estaba mirando en las mesas del comedor por una vacía. Al darme por vencida me fui había el patio.
Allí me podría sentar y comer sola.

Entre en la sombra de un árbol y mastique distraídamente mi hamburguesa.

- ¡Amelia!- levante la mirada para ver a Gabriel caminando hacia mi sonriente. Sentí mi pulso acelerarse bajo esa penetrante mirada azul. - ¡Aquí estas!

- Hola.

- Sabia que te encontraria aqui. ¿Aun ningún grupo te ha absorbido?- se sentó a mi lado aun con una sonrisa impecable.

- ¿Absorbido? - me reí - nadie me ha hablado.

- Eso es malo - dijo frunciendo el ceño. Yo me encogí de hombros.

- Así es mejor. Me gusta estar sola y pensar.

- Pero estar sola no siempre es bueno - me dijo descargando todo su océano azul en mi - a demás, no dejare que estés sola. Puedes venir con migo si quieres

No sabía que decir. En mis otras escuelas no tenía amigos. Para mí era mejor así. Yo siempre era tomada como la rarita. Jamás me moleste en entablar amistad con alguien.

- Eso estaría... Bien.

- En cuanto termines te mostrare el lugar. Si quieres te doy mis mejores atajos para no llegar tarde a clases.

- ¡Hey! ¡Miren a esos dos tortolos bajo el árbol! - dijo alguien desde detrás de mi. Me voltee y era el mismo que nos había interrumpido en la mañana. Un gruñido vino de la garganta de Gabriel.

- Martin, ¿Qué haces aquí?- dijo con voz amenazante.

- Supuse que estarías con la chica nueva y como no estabas en el comedor - se encogió de hombros - así que supuse que estarías aquí.

- Entrometido - tosió la palabra queriendo que el oyera. Yo sonreí.

- Ya que Gabriel no desea presentarnos - oí el gruñido que dio en respuesta - lo hare yo mismo. Soy Martin Stronghole.- me tendió la mano y yo la cogí.

- Y yo Amelia Blackburn.

Gabriel resoplo y se paro. Agarro a Martin y se lo llevo a una distancia razonable para no oír. Aunque él no sabía que si podía hacerlo (el viento sabe susurrar)

- ¿Que quieres?

- ¿Yo?

- Sera mejor que no pienses nada - la amenaza estaba escrita en su tono.

- No creas que porque tropezaste con ella es para ti - ¿Para él? ¿Acaso yo era un objeto?

- Tu ni siquiera me advertiste - ahora estaba molesto.

Yo hacía ademan de terminar mi hamburguesa e ir al pote de basura más cercano posible. Que, convenientemente estaba situado al lado de los dos chicos.

- ¿Gabriel? - pregunte con tono inocente.

- ¿Si? - el se volvió bajando un poco la molestia en sus ojos.

- ¿No me ibas a mostrar todo el campus? - un brillo destello en sus ojos.

- Por supuesto - miro rápidamente a Martin - nos vemos luego.

Se acerco más a mí y sonrió dejando atrás la anterior molestia en sus ojos.

- Ahora... Creo que comenzaremos por... Veamos. Tenemos química y eso queda del otro lado del campus. Al lado de la biblioteca...

Gabriel me enseño todo el lugar y estábamos en frente del salón de química justo en cuanto sonó la campana. Se sentó junto a mí en la última fila.

Sabía que en ese mismo instante podría provocar un incendio en el salón. Sentía el fuego correr por mis venas. Pero ponía todo de mí para no dejar que saliera.
En ese momento el profesor entro con un pequeño montón de yo-no-se-que en una tabla. También con unos cuantos Matraces y cajas. Tenía la leve sensación de que algo saldría mal a causa de cualquier cosa que tuviera el profesor allí. Ya sea por una mala formula. O por mí.

Suspire. De repente sentí como Gabriel se tensaba, pero levemente. No podía decir por qué. Pero sabía que se había tensado. El sentía algo.

- Buenos días, disculpen el retraso. Para los que no me conocen soy el Prof. Greenfiel - miro la lista de la clase - parece que tenemos una nueva estudiante. ¿Señorita Blackburn? - el profesor levanto la mirada con una sonrisa.

- ¿Sí? - dije yo temerosa. No aguantaría una presentación más.

- ¿Podría darme el honor de ayudar con este experimento de bienvenida?

Juro que pude oír a Gabriel tragar. El sabía algo y estaba tenso.

- Supongo que sí - dije parándome y caminando con paso tambaleante hacia adelante.

- Deposite todos los elementos que están en la mesa. Todas están medidas.

Recorrí todos los elementos y mezcle las formula en mi cabeza. Si estaba en lo correcto (ya que estudie química avanzada, creo que lo estaba) las medidas podrían estar mal y harían una explosión tal vez no deseada (un poco más grande de lo que el profesor Greenfiel podría querer en un laboratorio de clases).
De todos modos los vertí y deje el último. Dedique una mirada a Gabriel. El debía de haber notado el error. Ya que fundió su mirada con ojos abiertos en la mía negando imperceptiblemente con la cabeza. Yo le di una sonrisa pequeña, traviesa y asentí lentamente. El me sonrió.

Devolví mi mirada a la mezcla y derrame el último contenido. Un humo purpura empezó a salir del frasco. Cambio rápidamente a gris. Todos veían el humo, pero mi concentración estaba en la mezcla que cambiaba de rojo a azul y luego a verde.

No creía que fuera parte de la mezcla, pero el profesor se había propasado con las cantidades. El humo empezaba a llenar el aire y un olor repugnante de incienso me afecto en la nariz. Estornude mientras regresaba a mi asiento. Los que estaban cerca de las ventanas las abrieron mientras el profesor se acercaba a la mesa con el experimento fallido.

- Vaya... Pensé que esta vez no me había equivocado con la formula - digo el totalmente ajeno a las risas que se esparcían por el salón. Gabriel también se reía.

- El profesor Greenfiel siempre viene con un nuevo experimento en medidas y siempre se equivoca con ellas. Nadie sabe si lo hace a propósito o no. Pero si hay un nuevo lo llama para que lo sirva. Si no - él se encoge de hombros- le dice al primero que ve.

- Pues si que se propaso con el acido clorhídrico...- dije en voz baja. Gabriel se rio.

- Y con varias cosas más - dijo el aguantando la risa ya que el profesor intentaba llamar la atención de todo el mundo. Cosa que no resultaba ya que muchos se seguían riendo.

- No te preocupes, las clases son divertidas. Nunca pasa una clase sin un accidente o sin algo de lo que reírse.

Yo sonreí ante esa perspectiva.

La clase continúo sin más percances y pronto estábamos caminando hacia la Hora de Estudios. O la de dormir. Ya que la mayoría utiliza ese tiempo para eso debido a la ubicación y a que no hay ningún profesor presente.

Entramos en la biblioteca y nos sentamos en una mesa apartada de todo. Yo saque el primer libro que encontré.


-          Vas a estudiar... -el se inclino para ver que había sacado - ¿Historia Universal?

El alzo una ceja hacia mí.

-          Nadie digo estudiar. Esto es solo para apoyar- dije sonriendo.

-          Entonces vuélvelo a guardar ya que quisiera conocerte un poco mas - digo con una media sonrisa. Yo me reí, pero igual guarde el libro.

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Bueno... este es el primer cap de mi libro!!! espero que sea de su agrado xD
Yo soy Elvira y en verdad estoy muy emocionada de que Vivi me haya ofrecido esta oportunidad de escribir aqui en su blog (love you Viv!)
Espero que disfruten.
Divido los caps debido a que pueden ser muy largo y tediosos, cualquier suguerencia siempre la acepto y... bueno no tengo nada mas que decir xD
Gracias por leer mi historia y por apoyar el blog de Viv!!!! ♥
P.D = comenten pliiiizzzz
Bezoz.