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viernes, 1 de abril de 2011

Secreto entre Amigos



Capitulo 7: Si lo pierdo mi vida se acaba


Mis manos temblaban tanto que no supe cómo no me mate haciendo piruetas en la pista, pude haberme matado... estoy exagerando, pero si me pude haber herido gravemente o simplemente fracturado por culpa de mi nerviosismo y desconcentración. Malditos hombres, hacen que me ponga así. Bueno no, no exactamente los hombres, sino ese trío que me trae de pelos de punta... Anthony con sus sonrisas tiernas, Caleb con sus miradas inquisitivas y Gaspard con su ausencia deliberada. Están apunto de matarme, sobre todo mi mejor amigo no hago más que pensar en la forma que me miraba... con tanto odio y frialdad. Nunca en mi vida lo había visto así, ni siquiera tratándose de mis ex's, tal vez lo que más le molesta no son ellos sino la mentira y lo entiendo de verdad, nunca debí mentirle mucho menos a la persona en quien más confió y que tiene mi vida en sus manos. Ya que sin él y su apoyo muero literalmente. 

Mi vista se mantuvo la mayoría del tiempo en la puerta esperando, esperando a que el regresara. Pero no fue así, no volvió a entrar. Merezco su odio, merezco sus palabras, merezco si no me quiere hablar más en la vida... lo que hice fue demasiado fuerte y tal vez esa sea la última, no puedo soportar más peleas por temas similares. Gaspard me necesita y yo lo necesito, el es mi alma gemela... no en forma romántica, el es la parte que me complementa, el que me detiene en mis momentos desenfrenados, que me baja de las nubes y mantiene mis pies bien pegados en la tierra, el que me comprende y apoya no importa lo descabellado que sea el momento, el que me ve como en realidad soy y no lo que aparento, el que sabe que dentro de mi solo existe una chica asustadiza e indefensa y no la chica dura y superficial convidada con zorra que todo el mundo cree, el que entiende como en realidad me siento y comparte hasta mis lagrimas por eso, es simplemente él. Gaspard, mi Gaspard y nadie puede cambiar eso. Mucho menos unos acostones y tengo mucho miedo de lo que pueda pasar. 

Sin querer tropecé con un bastón y de un momento a otro todo el gimnasio quedo callado, nadie dijo nada, todos mantenían la mirada fija en mi o intercambio significativas, no les preste atención... no lo merecen, la gente solo vive en chisme y se alimenta de eso. No les daré una razón por la cual hablar, no me importa si comentan de esto simplemente no quiero que vean mi  vulnerabilidad porque se perfectamente que todos vieron lo que paso antes con Gaspard, no quiero que vean lo débil que soy... no estas personas. Una mano interrumpió mi campo de visión, sin pensarla la tome y de un tirón este me levante. Sonreí tímidamente y como pude murmure un tonto "gracias", haciendo que mis mejillas se colorearan un poco. Rápidamente solté nuestro agarre ya que corrientes eléctricas traspasaron nuestras manos unidas, haciéndome sentir extraña. Ya para ese momento todos habían vuelto a sus cosas. 

-De nada.- susurro Anthony con una deslumbrante sonrisa. Sus ojos me miraban de una forma que no sabría como explicarla, tal vez dulce o feliz... hasta podría jurar que tenia amor. No, no, eso es imposible. Ya estoy comenzando a imaginar cosas, perfecto. 

-Mmm... Bueno.- no sabía con exactitud qué decir, sus ojos me mantenían prisionera y no podía dejar de apreciarlos. 

-Yo mejor me retiro para que sigas con tus cosas.- se disculpo, llevando su mano a su nuca y rascándola con nerviosismo. Asentí y en forma de despedida me dedico una tierna sonrisa. No se si soy yo o Anthony esta algo diferente, puede que sea así y me encanta. Se despidió de la mano, yo imite su gesto y sin más se giro de regreso a su lugar. 

Suspire aun quedaba una media hora y ya no podía seguir en este sitio, quería salir corriendo y ocultarme en algún lugar, llorar hasta que no quedara nada dentro de mí y luego intentar no mirar a los ojos a nadie. Preferiría que el lugar para ocultarme fueran los brazos de mi mejor amigo, pero ya veo que no podrá ser así.

-Britt.- ese llamado me asusto, salte en mi lugar y busque el dueño de la vos. Justin. El cual sonreía abiertamente. 

-Dime...

-Antes no querías hablar conmigo... ¿cierto?- pregunto extrañado. Me golpee mentalmente, cierto había olvidado que debía contarle acerca de la mentira, pero ya ahora no importa.

-No, no importa no es nada importante.- intente sonreír pero al parecer solo salió una mueca ya que él se preocupo. 

-¿Segura?

-Sí, no te preocupes anda ve con tu chica.- lo moleste tratando de alejarlo. El rió divertido y sin más se fue. Suspire, creo que ya perdí la cuenta de cuantas veces he suspirado. Ya no puedo más con esto, debo largarme.

Salí del gimnasio, sin importar si lo notaron, sin importar los murmullos, sin importar mis amigos, sin importar si los "profesores" lo notaron, sin importarme nada. Necesitaba un lugar calmado y acogedor con urgencia y no seguiría permitiendo el reprimir tantas lágrimas y dolor. Ya me canse de ocultarme tras una fachada, ya no puedo seguir ocultándome y fingir siempre sonrisas, fingir perfección y fingir cosas hasta con mis amigos. Tal vez sea tiempo de que la verdadera Brittany salga. 

Corrí por el instituto, recorriendo pasillos tras pasillos buscando algún lugar. Al fin encontré un salón vació... que para casualidades de la vida es el aula de química, en conclusión el salón de Anthony. Entre sin más y cerré de un tirón, con piernas temblorosas y sollozos fuertes me aventé a una esquina llorando como nunca lo había echo en mi vida, sacando todo lo que tenía por dentro... todo el dolor que llevaba guardado durante años. Llore y llore. Ya no me queda nada, si pierdo a Gaspard lo pierdo todo. Lo necesito, necesito de mi mejor amigo, de mi hermano, de mi confidente. 

Un chasquido irrumpió en el lugar, no me gire no me importo mucho quien haya sido el que entro a presenciar mis penas. Unos pasos resonaron y una respiración. ¡¿Por qué nunca me dejan sola?! ¿Por que cuando intento desahogarme alguien me interrumpe? ¿Por qué les encanta joderme la vida? ¿Por qué no se van y se meten en sus propios asuntos? La gente siempre es igual. Alguien coloco su mano en mi hombro y de un jalón me hizo girar para encararlo, no pude definirlo a causa de mis lágrimas. 

-¿Te encuentras bien?- pregunto alarmado. Reconocí la voz, bueno debí imaginar que era el... Anthony. No logre encontrar la voz para responderle así que solo negué débilmente. Sin más el me envolvió entre sus brazos, yo lo rodee con los míos y descanse mi cabeza en su pecho. Como necesite de un abrazo. 

Sus brazos me acogían con fuerza mientras me mecía lentamente, su cabeza descansando entre mi pelo y sus manos acariciando mi espalda. Me entregue en ese abrazo, lo apreté contra mi con fuerza haciendo que mis lagrimas solo empaparan su camisa lo que a el no pareció molestarle, cada vez que un fuerte sollozo se escapaba de mis labios, el murmuraba un "No llores por favor, yo estoy aquí y te protegeré"... de verdad creí en sus palabras, sonaron tan puras que no me hizo dudar en ningún momento. Me sentí segura, amada, cuidada y sobre todo acompañada... no que era yo contra el mundo, que había ese alguien que me sostendría de la mano y a mi lado me ayudaría hasta el final. 

¿Cuánto tiempo estuvimos así? Ni idea, parecieron horas... creo que hasta tal vez me salte la hora de la salida, pero no importa. Cuando al fin logre controlar un poco mis lágrimas, me separe lentamente de él encontrándome con sus penetrantes ojos azules. 

-¿Estas mejor?- pregunto mientras limpiaba el resto de mis lágrimas con su pulgar de manera tierna.

-Un poco.

-Mira Brittany, sé que no tenemos una confianza de años y se que somos profesor-alumna, pero quiero que sepas que tienes todo mi apoyo y cuando necesites hablar o desahogarte. Cuenta conmigo porque siempre estaré para ti, nunca lo dudes cariño.- susurro mirándome fijamente a los ojos haciéndome sentir en las nubes. Nadie a demás de Gaspard o mis amigos, se había preocupado tanto por mí. Es tan tierno.

-Gracias profesor.- respondí sonriendo con sinceridad.

-Por favor, llámame Anthony.

-De acuerdo Anthony, muchas gracias de verdad.- volví a abrazarlo. Necesitaba de sus brazos me encantaba la sensación que deja en mi cuerpo y la manera en cómo me hacía sentir flotando entre las nubes. Especial, así me siento. 

-No hay de qué pequeña... Oye creo que ya todos se fueron ¿Quieres que te lleve a tu casa?- se ofreció y de verdad le agradecí, según yo Gaspard debe andar perdido en algún lugar y esperar por mi es lo último que en estos momentos haría. 

-Por favor.

-Bueno busca tus cosas, te espero en el aparcamiento.- me aseguro. 

Me dirigí a los vestidores, debía cambiarme y buscar mis cosas. Camine por los solitarios corredores hasta llegar al gimnasio, entre en mi destino y con rapidez me cambie a mi atuendo de la mañana. Luego me acomode un poco y me maquille, lucia espantosa como un zombie. Me agite un poco el pelo y sin más tome mis cosas para regresar. Intente abrir la puerta pero no lo logre, la empuje con todas mis fuerzas pero nada. Alguien la había cerrado dejándome acá encerrada. Okey, es momento del pánico.

-¿Hola? Hay alguien ahí.- grite tratando de llamar la atención de alguien mientras golpeaba la puerta. Nada- ¿Alguien?- seguí sin respuestas- ¡Anthony!- grite con todas mis fuerzas en un esfuerzo vano que sabía que no lograría, bueno tal vez cuando note que no he regresado me busque. Mejor lo espero.

-¿Anthony? ¿Es en serio?- escuche una voz masculina proveniente de la oscuridad, de un brinco me puse en guardia. Mierda.

-¿Quién eres?

-¿Que ya no me recuerdas?- pregunto sínicamente la voz mientras la sombra iba creciendo en la oscuridad.

-Deja de esconderte y da la cara infeliz.

-¡Oh Britt! Ya no me recuerdas hieres mis sentimientos. Menos mal que yo si te recuerdo.- rió burlón hasta por fin salir a la luz. Vi su rostro y sentí como todos los vellos de mi cuerpo se ponían en punta. Un frió me recorrió la espalda. ¡No puedo creer que sea el! Mierda ¡Ahora sí que estoy jodida!




Holii a todas *-* como estan corazones mios? espero que bien :D. Bueno notaran que estoy feliz, si eso se debe que ando inspirada con esta historia xd y mientras mas pronto la acabe, mas pronto comenzare con la otra que les mencione estos dias *-*. Aja, ojala les haya gustado el cap y hayan entendido un poco... tal vez Britt si tiene corazon despues de todo y Anthony sea algo diferente. Pero yo mejor me callo. Ahhh! les iba a contar sobre la portada de ROSA NEGRA, bueno si la gane en un concurso de san valentin... en realidad no lo esperaba pensé que mi OS habia quedado algo patetico pero para ellas no fue asi y estoy demasiado feliz por eso :3. Gane esa espectacular portada, gane una imagen del premio de primer lugar, gane publicidad durante un tiempo... En la siguiente entrada que colgare unos premios, les mostrare la del primer lugar es hermosa ellas tienen un don para editar increible. Hablando de la otra entrada GRACIAS *-* a Aphro y Aurorita por los premios $: en la proxima entrada los cuelgo... son un sol ustedes dos de verdad :D. Bueno creo que ya no tengo mas que decir, me doy cuenta que escribo mucho...en fin, comenten por fis solo quiero saber que opinan de esta disfuncional historia xd. Las quiero con mi alma y se me cuidan okey. Denle psj chaii :3

lunes, 28 de marzo de 2011

Secreto entre Amigos


Capitulo 6: Ahora ¿Que haré?


-Me presento, mi nombre es Caleb Miller… y como lo dije seré su nuevo profesor de Matemáticas.- ¡Oh! Mierda, ¿Cómo puede ser posible? ÉL. NO puedo creer que él sea mi nuevo profesor. Es que aun no me lo creo… ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? Y principalmente ¿Por qué?  No logro entender, porque él. Porque no otro. ¡DIOS! Tenía que ser justo con quien me acosté hace un par de noches.

-Perfecto.- murmure por lo bajo con desgana. Justin me miro de reojo pero no comento nada. Apoye mi cabeza sobre la mesa y suspire. No sé qué hare ahora. Y qué pasa si me reconoce, no, no, no. Si eso pasa, estaré jodida. Serán los meses más largos de toda mi vida.

El tal Caleb seguía hablando de no sé que, no le estaba dando ni la mas mínima importancia a sus palabras solo quería que esta hora terminara de una buena vez. Sentí que alguien siseo a mi lado, no tuve la fuerza para levantar la cabeza… porque será que el tiempo no puede ir mas a prisa. Alguien toco levemente mi hombro haciéndome sobresaltar. Al acto levante la cabeza, paralizándome y palideciendo completamente. Mierda. Como si nada, con su sonrisa y pose de modelo, estaba Caleb. El cual me miraba fijamente escrutando hasta el más minúsculo de los detalles, me sonroje. Desvié la mirada y trate de buscar apoyo en mis amigos, pero no habia nadie.

-¿Y tu compañero?- pregunto mirándome con una sonrisa de lado.

-Mmm… creo que no tengo.- susurre con reproche. Luego mataría a Justin por esto. Gire al frente sin ni mirarlo. El aun no se apartaba de mi lado y su mirada me seguía incomodando.

-Sí, lo note y creo que no tendrás por el número impar de la clase, parece que yo seré tu compañero.- aquellas palabras hicieron que me estremeciera de pie a cabeza. Espero que él no lo haya notado.

-Que más queda.- murmure para mi, creo que escucho pero no menciono nada al respecto.

-Bueno háblame de ti.- hablo como si nada, lo mire sin entender.

-¿Eh?

-Sí, de eso se trata esta clase… de sentarte con una persona que no frecuentes y se conozcan, para que luego la otra persona los presente.- explico con calma y en tono profesional.

-Ya veo.- fue todo lo que pude decir, para luego quedármele mirando- Mmm… no hay mucho que decir. Soy Brittany pronto cumpliré 17, mmm me gusta divertirme, salir con chicos, disfrutar a mi estilo… ser liberal en pocas palabras. Odio la hipocresía y las mentiras. Adoro las sorpresas y siempre sonrió excepto cuando algo me deja desconcertada.- explique mirando mis manos y sonriendo tímidamente. Lo mire de soslayo indicando que hablara él. No me gustaba como su mirada me recorría me sentía desnuda ante él. Como si los recuerdos de esa noche volvieran y la electricidad de ese momento fluyera entre nuestros cuerpos. Una imagen llego a mi mente Caleb sobre mí domándome como todo un experto sin dudas y con mucha fuerza, mientras clavaba sobre mis ojos aquella mirada tan penetrante y característica que lo ha representado durante todos estos pocos minutos. Mis mejillas se encendieron.

-Soy Caleb tengo 23 años cumplidos hace poco, soy tu maestro como lo notas de matemática algo que nunca creí hacer pero siempre me ha gustado experimentar cosas nuevas, eso le da más un no sé que a la vida ¿no crees?- trague grueso… acaso eso fue una insinuación, tal vez estoy enloqueciendo- Amo las excursiones, soy una persona muy ecológica. Me acabo de mudar.- se detuvo en seco mirando sus pies, tenía pinta de no querer recordar porque regreso, tampoco quería preguntarle el porqué… es mas ni quiero tenerlo cerca.

-Fascinante.- solté irónica. Por favor Dios, que se aleje de mi.

-Bueno alumnos, hora de las presentaciones.- alzo la vos, dedicándome una última ojeada percibí algo de nerviosismo en ella. Lo ignore. Justin regreso a mi lado sonriendo con nerviosismo, le lance dagas con los ojos en forma de advertencia.

Fueron pasando al frente en parejas, se hacían bromas entre ellos y disfrutaban del momento.  Parecía divertido. Pero para mí no lo es. Como presentare a mi compañero sin sonrojarme, si con solo escuchar su vos los vellos de mi nuca se erizan y mi corazón late, ni hablar de mis pensamientos… solo van a mis recuerdos, torturándome lentamente y llevándome a un mundo en donde se que llegaría al cielo con uno de sus toques. Por Dios Brittany compórtate, es solo un hombre. Uno de los tantos con los que has estado. ¡Auch! Eso me dolió, mi subconsciente me acaba de llamar puta, eso es bastante triste. Pero no lo niego es la realidad.

-Brittany.- alguien me trajo a la realidad. Sacudí mi cabeza y mire al frente. Caleb me miraba- Es nuestro turno.- asentí lentamente y me levante caminando hasta el frente de la clase. Mis amigos desde la parte trasera me miraban con una sonrisa, a excepción de mi mejor este solo garabateaba cosas en su cuaderno. Caleb se paró a mi lado esperando a que iniciara. Tome aire.

-Bueno, el es Caleb tiene 23 años este poco tiempo que nos queda será nuestro profesor de Matemáticas, le gusta las cosas nuevas, es ecologista y hace poco se mudo a la ciudad.- trate de ser lo más concisa y directa sin entrar en detalles, ya que no quería que mi mente se pusiera a divagar en el. Sonreí. Algunas chicas miraban con lujuria a Caleb. Me provoco bufar, que patéticas. Como si el les fuera a dar algo de atención…o ¿si? Y si lo hace. Bueno de igual forma eso no es de mi incumbencia el hace su vida y yo la mia, ninguno tenemos que ver nada con el otro y se que luego de esto ya mas nunca le dirigire la palabra... claro, salvo de la asignatura, de resto sera solo estrictamente ALUMNO-MAESTRO. Sin entender porque razon Caleb se rio a carcajada limpia, lo mire extrañada ¡¿Acaso este tipo esta loco?!

-Bueno, bueno...- pudo articular cuando estuvo mas calmado- Ella es Brittany, tiene casi 17 y es una persona radiante, vivaz, le gusta disfrutar a su estilo, por lo que veo es muy enamoradisa y extrovertida ¡AH! y no le importa lo que los demas piensan de ella.- culmino con una gran sonrisa. ¿Eso fue lo que le dije? Pff! Que mas da, ya no lo recuerdo, pero eso sí odio que me mire de esa manera esta comenzando a incomodarme.

El timbre sonó y no se como en ese momento no grite de felicidad ¡Al fin! me alejo de ese tipo raro. Okey, estoy exagerando no es raro, simplemente estoy aterrada. No quiero que Gaspard o alguien se entere, excepto Justin pero el es por causas obvias y mentiras imparciales. A veces odio el alcohol. 

Salí del aula sin dedicarle ni una ultima mirada. Me encamine a los vestidores y sin importarme mucho lo que pasaba en el exterior, me coloque mi uniforme de animadora. Este es uno de los momentos que hago todo de manera automática... en realidad no se porque. Debería estar mas bien tranquila y feliz, porque el no me recuerda.... pero ¿Y si lo hace? No, el no me recuerda es imposible ya me hubiera echo una insinuación o algo por el estilo. De igual forma lo averiguare. 

Entre al gimnasio con la cabeza muy en alto, las piernas me temblaban y las manos me sudaban... me siento como en una película de terror, en donde se que el asesino esta cerca y debo de enfrentarlo. En este caso es mi mejor amigo, Anthony y Caleb... casi nadie - notese el sarcasmo -. Creo que estar nerviosa es poco, aun no se como no me desplome en el suelo de sopetón. Esta situacion se esta volviendo cada vez mas dificil, cualquier cosa puede pasar y pueden hablar. No se que hare.

No mire a nadie en especifico solo me deje llevar por la atmosfera un tanto pacifica y divertida, tratare de sobrellevar el tema este par de horas que nos queda en el gimnasio... luego veré que hacer. Algo positivo de todo esto es que el ejercicio siempre me ha ayudado a olvidar, haciéndome ir a un lugar donde solo mis reglas importan y lo demás se puede joder.

Mire hacia las gradas... y tal vez fue lo PEOR que pude hacer. En ellas como si estar ahí fuera cosa de todos los días se encontraban Anthony el cual mantenía la vista fina en mi y aunque no lo crean cada vez que me mira a su forma me siento mas deseada, querida y no se hace que mis mejillas se tornen a un color rojizo y sienta cientos de mariposas en la barriga... Aclaro, no estoy enamorada. También para mi desgracia en combo con las manos tras la nuca y  una mirada condescendiente justo al lado de mi rubio profesor... se encontraba nada mas y nada menos que Caleb, mi infierno andante personal... Un momento, ¿Ellos se conocen? Okey, esto es raro y esta comenzando a asustarme. No se en que momento ni como, ni cuando y mucho menos porque... fui arrastrada hasta una de las paredes mas alejadas del lugar y acorralada contra la pared. Sentí un deja vu, algo parecido paso la ultima clase de gimnasia. 

-Esto llego hasta acá, me canse de ser demasiado condescendiente... Cuando lleguemos a la casa, hablaremos. Esto termino acá.- al instante reconocí la voz pero el tono fue tan duro y frió, que me calo hasta los huesos e hizo que un escalofrió me recorriera de pie a cabeza. Gaspard. Este solo me fulmino con la mirada y se giro para luego alejarse, empujar a un par de chicos y salir como alma que lo persigue el diablo fuera del gimnasio. ¡Oh Santa Mierda! Lo sabe. Joder, lo sabe. Ahora ¿Que haré?



Bueno se que entran al blog y quedaran O_O que paso aca? Veran decidi darle un cambio, ya me tenia cansada eso del rosado y blanco... detesto esos colores aunque no lo crean pero bueno. Se que el diseño es asi medio ekis, pero es que aun no se como poner un TEMPLATE si alguien sabe POR FISS le pido encarecidamente que no se me explique, por donde pueda... por un coment en la entrada o un correo, como lo desee pero de verdad quisiera saber. Bueno ojala les haya gustado el cap, como dije no recordaran mucho con eso de lo del tiempo sin publicar.... creanme YO NO LO RECUERDO MUY BIEN, asi que si queda raro ustedes entienden xd Sin mas tonterias que decir me despido, las quiero muchooo <3 se me cuidan y besos. 

PD: No se que opinan ustedes pero de verdad me gusta la cabecera *-*

viernes, 8 de octubre de 2010

Capitulo 5:¿De quién son esos ojos?



POV CALEB

La cabeza me dolía asquerosamente, ni siquiera recordaba cuanto había bebido a noche, es obvio que mucho. No podía creer que ya estaba por cumplir mis 25 años, a demás que el lunes estaba por comenzar mi nuevo empleo y aun sigo haciendo esto. Ósea no es malo tomar, pero si tener una borrachera monumental, ya que eso podría dañar todo en muchos aspectos y no quiero pensar si hice algo de lo que me pueda arrepentir.

Con todas mis fuerzas trate de recordar la noche anterior… se que salí de mi departamento, maneje hasta la fiesta que me había invitado un amigo, ahí me encontré con varios de mis antiguos amigos…si, yo viví en mi infancia acá, hasta mi graduación. Ahí me fui a la universidad, que quedaba literalmente al otro lado del país. Como decía ahí me encontré con unos antiguos compañeros y con mi primo, hacía años que no lo veía, el también se había ido a otra universidad lejos de este lugar, -lo que si es que la relación de mi primo y yo es extraña, es un vaivén, a veces nos odiamos pero en ocasiones nos podemos llevar bien-.

¿Qué era lo que pensaba antes? A si, los recuerdos de la fiesta. Se que luego de eso me senté un rato a tomar unos tragos en la barra, al rato alguien se sentó a mi lado, no se quien era con exactitud, en mis recuerdos se veía borrosa al punto de ni saber el color de su pelo. Se que era hermosa y tenia unos preciosos ojos azul cristal, pero luego de eso no recuerdo mas, eso es lo ultimo que sabe mi subconsciente… hasta ahora.

Es impresionante mi mente se niega a recordar mas, así habré tomado. Pero hay algo que no me deja tranquilo ¿Quién es esa chica?, ¿Cómo es?, ¿Cómo se llama?, ¿Qué habrá pasado con ella? Y la más importante… ¿Habré dormido con ella?. Genial. Solo eso me faltaba.

Los parpados me pesaban y todo el cuerpo estaba completamente débil. Resaca. Odio la resaca, es como un recordatorio que tomar en exceso es malo, pero bueno el hábito es costumbre. Siempre en mi etapa de adolescencia fui uno de esos chicos rebeldes, que tomaban en exceso y fumaban, bueno para que dar explicaciones, en si era un chico que hacia lo que le venia en gana y para mas aumentar esa etapa, soy hijo de padres multimillonarios, de esos que atosigan a sus hijos para que sigan el legado y tampoco les importaba si sus hijos viven o no… gracias a dios pude hacer que mi hermano Frankie siguiera con la empresa de mi padre y yo ps me largue muy lejos. Me dejaron marcharme y la verdad es que pude ver la vida desde muchas perspectivas diferentes, me catalogaron de muchas maneras y también pase etapas muy dolorosas, la peor fue la muerte de mi abuelo…el era como mi modelo a seguir, pero bueno no quiero recordar eso, no quiero llorar. El punto es que me salí del tema hablando de mi patética vida, como chico rebelde hijo de papi cuando al principio hablaba de que odio la resaca…Único.

Gire quedando recostado de mi costado derecho, a pesar de que estaba muy cansado y que no podía ni quería abrir los ojos, no tenia sueño. Estuve unas horas así, tampoco tenia mucho que hacer ese día, en realidad, nada, hasta mañana... que le prometí a mi primo almorzar con el. De resto podía pasar mi día resacoso sin levantarme, el problema es que mi estomago no para de gruñir…ok, muero de hambre. Joder. Sera que los inconvenientes me dejaran en paz, para poder seguir con mi día de vagancia, debo aprovechar. El lunes iniciare mi empleo y debo levantarme temprano.

Cuando me harte de mi estomago, abrí un ojo lentamente, la habitación estaba tenuemente iluminada por unos rayos de sol que se colaban por entre las cortinas de las ventanas. Mierda. Se supone que las compre para que no entrara ni uno, bueno luego vería. Mire a cada punto del cuarto y todo seguía igual, pero algo había diferente…mi cama. El lado derecho de esta estaba un poco hundido y las sabanas un poco revueltas, con la marcas de un cuerpo femenino perfectamente notable, aspire el aroma de la habitación, tenia un olor dulzón, como a fresas y chocolate. Delicioso. Pero había otro olor, mierda, no lo note, también olía a sexo. Carajo, me había acostado con alguien ayer, mierda, mierda, mierda… pero ¿con quien? Espero por mi sano juicio, no haberme acostado con algunas de las antiguas zorras de mi instituto, sino pobre de mi, me engatusaran. A mi mente vino la imagen de los ojos azules y si me había acostado con ella… parecía una afirmación, pero no lo se, no recuerdo NADA. Esa es la única parte que odio de las borracheras. Mi mente no dejaba de esforzarse por tratar de recordar aunque sea algo, un nombre, algún rasgo… pero nada solo sus ojos.

La verdad es que sus ojos son muy hermosos, azul cielo, te sentías sumergir en ellos al solo pensarlos. Eran embriagantes. La verdad es que no podía dejar de pensar en ellos. No soy muy fanático de los ojos y admito que eso no es lo que le veo a una mujer, en realidad eso es lo último que me importa. Pero estos son diferentes, reflejan cada uno de sus sentimientos, prácticamente su alma… es como si dijeran cada cosa de lo que siente con solo mirarlos. Ahora que lo recuerdo, ayer en la noche reflejaban angustia, rabia, deseo y mucha confusión, aunque también combinada con ternura. Un total enigma. Pero saben que... los encontrare, o mejor dicho a la dueña de tales, debo saber quien es porque... bueno, solo por curiosidad.

A los minutos me pude sentar en la cama, aun las fuerzas no me llegaban, sentí que si me levantaba caería de rodillas… veré tv. Me acomode mejor, apoyándome en la cabecera, rebusque entre las sabanas el control del televisor. Pero, nada. Sentí algo, una tela, la tome y saque… ahora si estoy muy seguro de que me acosté con alguien… entre mis dedos tenia unas muy sexys braguitas, ahora no lo dudaba. Las mire unos segundos, no sabia que hacer con ellas, así que simplemente las guarde en uno de los cajones de la mesa de noche. Luego de eso encontré el control y me dedique a mirar la tv. Solo que para mi mala suerte, la cual me quería jugar una mala pasada o algo así, porque no dejaba de pensar en los ojos azules… mi cielo… si bueno, aja, y tampoco en la ropa interior femenina a unos cuantos metros de mi. Excelente. Estoy jodido.

Decidí que seria mejor salir de ahí y comer algo, había olvidado que moría del hambre. Me levante y a paso lento me dirigi a  la cocina. Ya ahí me dispuse a prepararme cualquier cosa, solo para poder despejarme. Al terminar, me lo comí y hasta lave los platos, para hacer tiempo. Regrese a mi habitación, ya el exterior se notaba oscuro… ya es de noche. ¡Que rápido paso el día! Y solo hice unas cuantas cosas, pero claro es obvio si me la pase pensando y enfocado en mis recuerdos.

Apague la TV a lo mejor me dormía, aun estaba cansado. Al poner mi cabeza en las almohadas, el sueño me embargo. Mejor así. A los segundos caí profundamente dormido.

A la mañana siguiente me levante temprano, obviamente por la hora desconocida en la que me dormí ayer. No quería quedarme con mis estúpidos pensamientos en mi casa, así que decidí correr un poco para relajarme, el ejercicio siempre me ha gustado, me calma y despeja todos mis dilemas.

Al levantarme de la cama, entre a mi armario y escogí lo primero que vi, unos jeans muy gastados, con una camiseta blanca, unos converses, un gorro de tela de rayas blanco y negro, sin olvidar mis Ray-Bans, me vestí rápidamente. Me mire en el espejo, mi rostro estaba muy demacrado y mas pálido de lo normal, mis ojos aun seguían rojos por la resaca, mis labios resecos, mis expresiones débiles. Preferí mejor salir. Al estar en la cocina me prepare un café bien cargado, lo tome aprisa, ya no aguantaba las ganas de no estar acá. Cerré con llave y llame al ascensor, este llego a los segundos, me subí en el y marque el Lobby. Al estar ahí salude al hombre que había tras el escritorio y salí del lugar.

Se notaba que era domingo, las calles estaban desiertas y el cielo nublado… un clima perfecto. Lleve los auriculares a mis oídos y encendí mi ipod, deje que la música me llenara y comencé a correr. Corrí horas, pase calles, mucha gente, semáforos y casas, hasta que llegue a una zona de chicos ricos, seguí corriendo... aun no estaba cansado. Mis pies iban a un ritmo constante, al igual que mis brazos, el viento chocaba en mi rostro y una tenue llovizna caía sobre mi cabeza… todo se sentía muy relajante. Tan adentrado estaba en mi música que no sentí que alguien me llamaba, hasta que choque con ese alguien.

Levante la mirada encontrándome con un chico que conozco desde hace años, es uno de los primos menores de uno de mis mejores amigos de esta ciudad, es mas hasta me había topado con el la noche anterior. Charlie, rubio, alto, fornido, tez pálida, ojos azules, un chico muy interesante, siempre con una actitud calmada, tomándose la vida a la ligera, sin importarle un comino, fumador nato, bebedor y por supuesto acostándose con cada mujer que pueda… la verdad es que me recuerda mucho a mi en mi adolescencia, aunque la verdad es que sigo igual solo que mas “maduro“. Me siento viejo.

-¿Que tal hermano?- me saludo, ambos hicimos un saludo chocando los puños. Me ofreció un cigarrillo, el cual acepte, lo encendí y de inmediato me lo lleve a los labios, dándole una profunda calada, expulse el humo lentamente. Que sea maduro no significa que lo haya dejado. Ok, lo se me contradigo demasiado.

-Ps nada, corriendo un rato ¿y tu Charlie?- nos sentamos en unos muros, con la vista de la calle y todo el vecindario de gente millonaria.

-Nada, aprovechando un domingo como se debe…haciendo nada.- respondió con su semblante igual que siempre, completamente calmada.

-Oye ¿recuerdas algo de a noche?- le cuestione, tal vez el si sepa con quien me acosté, o recuerde algo importante de la noche anterior.

-Sinceramente, solo recuerdo el principio de la fiesta, cuando platique con algunas personas… ah y que me acosté con Emma, eso es todo.- su tono fue tranquilo, hasta la parte donde dijo donde se acostó con aquella chica, su voz se agudizo. Me reí expulsando el humo.

-Así que te gusta Emma.- seguí riendo sin dejar de fumar, no era una pregunta. El de un segundo a otro, tiro su cigarrillo con rabia lo piso con fuerza y se levanto con el rostro crispado en toda su extensión. Me reí con más fuerza, creo que eso es un si.

-¿Que te pasa imbécil? Claro, que no me gusta Emma…- me golpeo en el pecho, no me dolió, pero casi me caigo del muro. Imbécil. Me reacomode y lo mire- No me gusta, Emma es una cualquiera, me estresa la vida, cada vez que veo sus perfectos ojos verdes y que no deja de acosarme, con ese cuerpo tan sexy que tiene.- se detuvo el mismo se estaba hundiendo y lo noto, le alce dos cejas y mire burlón su rostro, estaba tan ruborizado que parecía un tomate. Me enseño el dedo del medio- Vete a la mierda.- espeto malhumorado, sentándose de nuevo y encendiendo un cigarrillo.

-¡Ah ya! Deja lo dramático y cuéntame de ella.- lo seguí molestando, verlo rabioso es divertido.

-Por que no vas y te jodes.- rezongó con toda la atención en su cigarrillo, pero el lo sabe, yo lo se, esta muy abochornado, tal vez sea la primera vez que admite públicamente. Como amo joderlo.

-¡Uy! A Charlie le gusta Emma.- cante haciendo muecas. Me volvió a sacar el dedo y puso sus ojos en blanco.

-Si te cuento de ella, ¿te callares imbécil?- si las miradas mataran, yo en este momento estuviera bajo el subsuelo. Asentí. El suspiro frustrado- Es un año menor que yo, alta, con una cabellera rubia, con un cuerpo increíble tiene unas curvas muy sexys, piel pálida, unos hermosos ojos verde pálidos, un rostro de muñequita, con esa mirada suya muy sensual pero a la vez tierna, y… bueno, ¡Ya basta! ya te conté demasiado.- su tono comenzó soñador, estaba muy metido en su descripción, de verdad le gusta mucho la chica. Luego cambio a uno de reproche. El da mucha risa en ese estado, nunca se molesta y cuando lo hace parece un bebe.

-Bueno, bueno Romeo, nos vemos luego… tengo un almuerzo con mi primo y el a veces es muy exagerado… cuídate, no fumes tanto,  te dará cáncer de pulmón.- me despedí divertido, levantándome y votando el resto del cigarro.

-¿Qué le pasa a la gente? Esta es la quinta vez que me lo dicen, en dos días .- se quejo, negando con la cabeza. Alzo la mano y con una seña se despidió. La imite.

-Me pregunto porque será.- dije sarcástico. Girándome y comenzando a trotar. A lo lejos escucho su tierno “Jodete”. Dulce, lo se.

No tarde mucho en llegar a mi departamento, subí y entre rápido. Me bañe tomándome mi tiempo, el agua caliente me relajaba, se sentía esplendido, pero tuve que salir cuando se agoto. Al salir enrolle una toalla en mi cintura, entre al armario y escogí lo primero que encontré, una camisa manga larga de botones negros con los tres primeros abiertos, un jean oscuro y un poco gastados, con unos converses. Deje que el cabello cayera sobre mi frente y lo deje mojado. Mire el reloj del cuarto, ya era la hora en la que me cito mi primo, era mejor irme, me matara si me retazo… es muy perfeccionista.

Salí del departamento nuevamente, pero esta vez baje hasta el Sótano, camine a paso lento con las manos dentro de los bolcillos, me monte en mi motocicleta, la arranque de un solo tirón y no espere mucho para salir de ahí. Mi primo había dicho que nos encontráramos en “Weitz”, uno de nuestros restaurantes al que asistíamos cuando éramos jóvenes. En realidad no esta tan lejos, solo a unos cuantos minutos, no tarde mucho en llegar. Estacione y baje de la moto con actitud despreocupada, camine con la mirada fija al frente y las manos en los bolsillos. Sentí varias miradas clavadas en mi… decidí ignorarlas. Entre al lugar de encuentro y escrute con la mirada el restaurante, lo encontré en una de las mesas, su cabellera rubia y su fornido cuerpo resaltaba entre los demás.

-Primo.- me llamo al reconocerme… a pesar de los años ninguno de los dos cambiamos. Yo castaño y con unos grandes ojos aguamarina, el rubio con unos ininconfundibles ojos azules. Sonreí.

-Primo.-le regrese el saludo. Ambos nos abrazamos.

-Me alegra tanto, volverte a ver.- me dijo el, luego de que nos habíamos sentado y veíamos los menús que el mesero había traído.

-Si, lo se… pero hay algo mejor.

-¿Qué?

-Trabajare en el mismo lugar que tu.

-Eso es increíble…- aunque sonaba sincero algo en su voz denotaba rabia. Decidí ignorarlo.

Aparque no muy lejos de la entrada, como siempre puntual. Abrí la puerta de mi auto y al cerrarla active la alarma. La verdad es que no estoy nervioso por el primer día de trabajo, a pesar de ser el primero, estoy muy tranquilo. Camine hasta el primer salón que me habían asignado. Oí perfectamente los gritos y uno que otro abucheo… típico de la secundaria. Acomode un poco mi camisa vinotinto manga larga de botones los primeros tres estaban desabrochados, mis típicos jeans rasgados y unos converses… si lo se un traje muy típico en mi.

Abrí la puerta y sentí como cada adolescente del aula clavo su mirada en mí, entre despreocupado y deje mi maletín sobre la mesa. Gire mi cabeza hasta el tumulto de alumnos, todos me recorrían de pies a cabeza, mi sonrisa seguía dibujada, no quería que me vieran amargado

-Buenos días alumnos, se que el antiguo profesor de matemáticas tubo unos problemas y el ya no podrá estar mas con ustedes, bueno que les puedo decir, yo seré su nuevo Profesor.- mencione con cierta picardía, la verdad me hacia gracia ese hombre. Mire la cara atentamente de cada joven, chicas y chicos, de diferente colores y estilos, denotaba cada uno su gusto único… al parecer será interesante.

Algo entre todos llamo mi atención, unos ojos… muy hermosos, de un azul cielo… me recordaban a alguien, como si los hubiese visto en algún lugar, pero seguía sin saber de donde. Me perdí unos minutos en ellos, pero luego recobre el hilo. El grupo me gusto, se veían diferentes, me divertiría mucho… ah y no lo note, pero le daría clase a Charlie. Ahora seria mucho más divertido.

-Me presento, mi nombre es Caleb Miller… y como lo dije seré su nuevo profesor de Matemáticas.- sonreí amablemente. Muchos sonrieron y me saludaron, la única mirada que me desconcertó fue la de la chica de ojos conocidos… no entendí nada, pero seguí con mi clase. Lo presiento un año muy interesante.

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Buenas(:
como estan?
espero que muy bn
ahmm que les puedo decir
AMO A CHARLIE *-*
muchas detestan a Emma les digo yo tambn ._.
XD pero es que no se me ocurre nadie mejor pa el xD
mmm Adore a Caleb *-*
es tan el :B
Y si Brittany es una bitch ._.
pero buenoo XD veamos que pasara ahora
tal vez solo tal vez el siguiente cap sea POV GASPARD
pero luego vere xD
sino contare lo que paso en la clase xD
otra cosa que les queria decir
mmm ahi abajo esta el cap de Rosa Negra
en la entrada anterior o en la columna le dan click al enlace
si volvio :B
¿Que les parece?
mmm que mas POR FISSS voten por mi en el concurso de NENY
ahi arriba esta la imagen denle click... luego sigan los pasos de la votacion XD
VOTENMEEE (:
mmmm que mas... espero que les vaya gustando
Secreto entre Amigos *o* xD
a mi me encanta
y lo que viene es O.O XD....
buenoo buenoo me largo
Bueno bye se me cuidan besos!

PD: COMENTENNNNNNNNN (:

viernes, 1 de octubre de 2010

Capitulo 4:La mentira. Nuevo profesor.


La segadora luz del sol golpeaba en mis ojos obligándome a abrirlos, la cabeza me dolía a horrores y todo el cuerpo me pesaba. Si, no es necesario intuir, tengo una resaca… pero una de esas donde no puedes ni levantarte.

Me gire un tanto, cayendo sobre un duro pecho… tenia tanta pereza de abrir los ojos, que lo que hice fue palpar con mi mano el cuerpo. Sentí una piel suave y fría, perfectos y muy bien marcados músculos del torso, subí un poco más encontrándome un cuello y una barbilla varonil, un poco mas unos labios carnosos, y preferí no seguir. La respiración del chico era acompasada al igual que el latido de su corazón. Aspire la fragancia, olía a hombre, a uno fuerte y masculino… y para que engañar a sexo.

Me sentí extraña, normalmente a pesar de tener los ojos cerrados, Gaspard no se como lo hace pero sabe que estoy despierta y se dedica a acariciar cada centímetro de mi cuerpo o besar dulcemente mis labios… amo esa etapa dulce de Gasp por las mañanas, es como un pequeño cachorrito, tierno, amoroso, es todo muy especial hace que las mañanas sean las mejores. Pasando eso, también la fragancia, mi mejor amigo siempre a tenido un olor dulzón con un toque sexy y varonil…hasta la cama se sentía diferente y el cuerpo obviamente de mi lado… no soy retrasada, no estoy en la casa de Gasp y eso es lo que mas me temo, hoy se armara una grande con el, lo conozco. Sus gritos llegaran al cielo.

Trate de abrir los ojos, pero seguían pesándome, tarde unos cuantos minutos abrirlos completamente. La luz me cegó durante unos segundos pero luego me fui acostumbrando. Una gigantesca habitación nos rodeaba, de esas tipo mansión… era de un color entre el vinotinto y negro, muchas ventanas ocupaban las paredes, cubiertas por unas gruesas cortinas de un color mas brillante al de las paredes, piso alfombrado, algunos cuadros que se veían lujosos, lámparas de araña y la cama guao… es una de esas King sai pero al estilo de los reyes del siglo XV, hasta unas claras cortinas cubrían la cama, las fundas de un color vinotinto.

Pero hubo algo particularmente que resalto entre aquellas, un chico, con unos años tal vez mas que yo, piel ligeramente tostada, cabello café liso el cual le caía en la frente dándole un aspecto inocente y con un cuerpo… tal vez el mas perfecto que haya visto. Los músculos de su torso se marcaban perfectamente, sus brazos fuertes, su espalda suculenta, al igual que sus fuertes hombros y además en su rostro iba adornado con una sonrisa. Claro, no pude ver el color de sus ojos... debido a que aun seguía dormido.

Llevaba el torso descubierto, mientras su pecho subía y bajaba lentamente. Mire mi cuerpo, estaba completamente desnuda, es mas hasta tenia unos cuantos chupones en mis senos y en el estomago…¡Oh joder! Si Gaspard los llega a ver, estoy jodida… pero no, me niego a NO hacerlo con el, es algo necesario para nosotros… aunque lo se, el me matara. Bueno luego me las apañare, lo primero es salir de acá.

Me levante sin hacer ni un mísero sonido, recogí mi ropa la cual estaba esparcida en cada punta de la habitación. Me vestí con agilides, aunque tampoco fue muy complicado, una mini falda de jean, botas taco aguja negro, de mi ropa interior solo encontre mi sostén... pero mis braguitas ni señales de ella, una camisa a cuadros ajustada al cuerpo de botones negra y blanco pero no la amarre como usualmente lo hago, para que se vea mi estomago plano. Si lo hacia, se verían los chupones. Y deje un escote pronunciado sin que se notaran los morados.

Al terminar tome mi cartera y salí de ahí, no sin antes darle una ultima mirada al modelo de revista que yacía en la cama. Salí del apartamento sin hacer ruido, mire el numero del piso antes de subirme al elevador “PH”… carajo, al parecer tiene mucho dinero. Al llegar a la recepción no había mucha gente, pero el lugar era súper elegante. Al encontrarme en la calle y ver el nombre, note que estuve en el Lugar mas costoso para vivir en esta ciudad. Ok.

Detuve un taxi y me monte en el, le indique la dirección al conductor y así comenzó el viaje. No estaba muy cerca de la casa de Gaspard, en realidad el vive prácticamente al otro lado. Así que preferí mejor enfocarme en mis pensamientos.

Esto no es algo que hago muy seguido, acostarme con cualquier chico que vea, la verdad, es que ni recuerdo mucho de la otra noche. Recuerdo cuando llegue con Gasp, que bailábamos, nos contuvimos como de costumbre, luego lo apoye para que fuera con la chica que le gusta y de ahi en adelante no recuerdo mucho. Ahm, y se que conocí a este chico en la barra, si, que iniciamos a hablar y fue my agradable. Después de eso, mas nada. Algo de verdad decepcionante, porque el chico de verdad es lindo, bueno muy lindo, y a lo mejor pudiéramos tener algo... pero quien sabe si en un destino nos volvamos a encontrar. Eso es lo que mas me da tristeza, nunca volverlo a ver.

A los 20 minutos llegamos a la casa de mi mejor amigo, estaba todo muy tranquilo. La verdad, que demasiado para mi gusto… ¿será que Gaspard paso la noche con French? y no se quedo en la casa, bueno, la esperanza es lo ultimo que se pierde. Le page al taxista y baje tambaleándome un poco, aun tengo mucha resaca. Hoy será un día largo. Camine lo mejor que me fue posible, subí los escalones y entre. Toda la casa estaba envuelta en una tenebrosa oscuridad, no es que fuera tarde, pero todas las ventanas están prácticamente selladas con cortinas. Cerré lo mas suave que pude y maldición olvide quitarme mis botas, estas resonaban en el suelo de madera. Joder.

-¿Dónde estabas?- pregunto la voz de mi amigo en alguna parte de la oscuridad. Un sillón se giro y una lamparita se encendió y ahí estaba, Gaspard… mirándome molesto, furibundo e histérico aunque intentaba fingirla con seriedad. Sus ojos azules reflejaban todas esas emociones, su labio estaba un poco fruncido, al igual que su entrecejo, haciendo notable aquella arruga que tanto adoro, su cabellera despeina y vestía su ropa de dormir, que consistía en solo un pantalón de pijama.

-Yo…ps, vengo de la casa de…Justin.- respondí el primer nombre que me vino a la mente. Su semblante se suavizo un poco, pero aun reflejaba desconfianza.

-Respóndeme ¿Dónde estabas? Te estuve buscando por toda la fiesta y no hubo rastro de ti… al principio me sentí culpable por dejarte sola, pero luego pensé lo peor.- me miro con dureza y no miente, no es la primera vez que desaparezco y a la mañana siguiente regreso con pinta nefasta y anécdotas de sexo que ni mi subconsciente se acuerda.

-Lo que pasa, es que al rato que me dejaste, tome unos cuantos tragos y baile un poco, pero me comencé a sentirme mal y le dije a Justin que fue el primero que encontré.- relate mi anécdota y la verdad sonó muy real.

Nota Mental: Llamar a Justin y contarle lo de anoche.

-Bueno, me alegra que estés bien, de verdad me tenias muy preocupado.- se levanto veloz, para luego estrecharme entre sus fuertes brazos. Le correspondí descansando mi cabeza en su pecho, sentí que mis piernas fallaban… ahí, recordé la resaca.

-Oye no quiero sonar aguafiestas, pero me siento de verdad como la mierda…mi resaca no es normal.- masculle divertida. Ambos reímos.

-¿Qué tal si tomamos un baño?- pregunto en tono tranquilo.

-De acuerdo.

-Espérame acá, ya regreso.- dijo para luego irse caminando hasta su habitación, en donde me imagino que entro al baño a preparar la bañera. A los minutos regreso con una sonrisa angelical y con su mirada dulce. Como dije, las mañanas son lo mejor.

Nos dirigimos a su habitación, el cerro a mis espaldas para luego entrar al baño. Todo se veía romántico, velas rojas y blancas decorando e iluminando tenuemente el lugar y la bañera con mucha espuma. No quería que viera los chupones, no quería dañar esta clase de momentos que en serio son muy escasos.

Tome su mano y lo gire para que me mirara a los ojos, nuestras miradas cristalinas se conectaron. Es como ese tipo de momentos, minutos, que no merecen ser rotos con palabras, que mientras se disfrute, mejor, que con las miradas se dice todo y que parece una burbuja. Lleve una de mis manos a su mejilla y deje la palma apoyada en esta, el simplemente cerro los ojos y descanso su rostro en mi mano, aspirando con fuerza y dándole a sus facciones un semblante dulce, tierno, vulnerable, tal como es el en realidad, el verdadero Gaspard Devins, mi mejor amigo.

Mi otra mano viajo a su pecho, el cual delinee con la punta de mis dedos, pasándolos por cada cuadrito de su torso, el sonreía, le daba cosquillas. Levanto la cabeza de mi mano y volvió su mirada a mi rostro, yo solo sonreía juguetona, aun pasando la yema de mis dedos por sus marcados músculos. Sus manos estaban fijas a cada lado de mi cara, el acariciaba cada rasgo, con aquel toque suave y lento. Rozo mi frente, las cejas, el largo de mi nariz, pasando sus palmas por mis pómulos, mi mandíbula la delineo, llegando a mis labios. En ellos si se tomo su tiempo, se dedico a sentir su contextura… Adoraba que hiciera eso, me hacia sentir hermosa, como que de verdad fuera algo muy especial. ¡Ah! No se que haría sin el, sinceramente si Gasp no fuera prácticamente mi hermano, no dudaría en ser su novia.

Al terminar con eso, llevo sus manos a los botones de mi camisa, desabrochando uno a uno, daba gracias a dios que en ningún momento quitara su mirada de mis ojos, a demás con la escasa luz hacia que aquellas marcas de una noche, que al parecer la pase excelente, casi ni se notasen . La camisa cayo a mis pies, el siguió divagando por las curvas de mi cuerpo, la curva de mis senos, mi estomago plano, mi cintura y así sucesivamente. Tomo mis caderas de forma posesiva, acercándome a su duro pecho. Mis manos se mantenían en su cabello, adoro el color, la textura, hasta le tengo envidia, es demasiado perfecto. Liso en extremo, negro como la noche y delgado. A pesar de que el seguía enfocado en subir las palmas por mi espalda y desabrochaba mi sostén, sus ojos seguían sobre los míos, comúnmente es así, aunque a veces se dedica a apreciar mi cuerpo…espero que hoy, no sea esos días.

Cuando mi única ropa interior y la falda cayeron al suelo, caminamos tomados de la mano hasta la tina. Lo ayude a deshacerse de su única prenda, para luego entrar. El se sentó con las piernas estiradas, mientras yo me recostaba sobre su cuerpo, ambos no mantuvimos un largo rato así abrazados, dejando que el calor del agua nos envolviera y relajándonos. El acariciaba mi espalda con la yema de sus dedos y tarareando una de sus tantas melodías desconocidas pero siempre hermosas. Yo dibujaba formas en su pecho y acariciaba su mejilla. El ambiente me relajo tanto que comencé a sentir sueño, los parpados me pesaban y las supuestas horas en vela de ayer me comenzaron a cobrar factura, y para mas sus caricias me hacían sentir mas relajada.

Y desde ahí no recordé más ya que caí en la inconsciencia. Parpadee enérgicamente, me había quedado dormida en la tina con Gaspard, pero al abrir los ojos, estábamos acostados en la mullida cama de mi mejor amigo, abrazados y yo por supuesto en mi lugar favorito, recostada en su increíble cuerpo. El estaba dormido y la habitación completamente a oscuras. Adore como se veía Gasp, como un niño. No. Un angelito dulce, sexy y con unos sentimientos de oro.

Así paso todo el domingo, nos la pasamos viendo películas, comúnmente yo andaría solo en un brasier y mis bragas, pero aun seguían los chupones en todo su esplendor, así que tuve que llevar una de sus camisetas, de esas blancas que se ponen bajo las camisas y bueno eso y mas nada. Miramos películas y nos dedicamos a mirarnos, lo se pareciera que no tuviéramos nada que hacer y estuviéramos enamorados, pero es algo mas complicado.

Y con eso llego el lunes. Maldición, de nuevo clases. Era hora de volver al instituto, era casi medio día. Hacia poco Gaspard y yo nos habíamos acostado, ya mis marcas acusatorias casi ni se notaban y lo mas interesante que al parecer el ojo biónico de Gaspard no funciono, porque ni los noto. Estábamos en la hora de química, mi mejor amigo mirada de la peor forma que alguna vez le vi a Anthony, ¿Qué paso ahora? Bueno le preguntaría luego.

Esa hora pasó lentamente, la mirada del profesor no se separa de mí, me sonreía y giñaba el ojo, yo no sabia que responder así que solo sonreía tímidamente. Cuando al fin acabo esa tortura, no es fácil pasar esa hora bajo una mirada de odio y otro semi-lasciva semi-tierna… fue frustrante.

La hora de biología paso mas rápido, aunque no hicimos mucho, unos cuantos ejercicios y luego hablar, mis amigos pasaron contando las anécdotas del día de la fiesta, ahora que lo pienso… joder, no le he dicho a Justin. Ahora viene Matemática ahí lo hare sentarse conmigo y le contare todo. Al terminar eso nos dirigimos a Matemática, con Gaspard a mi lado con el brazo alrededor de mi cintura y Charlie al otro diciendo lo mucho que detestaba a la profesora de Biología y contando chistes sarcásticos…Adoro a Charlie, es tan el. Entramos al salón de Matemáticas y me senté al lado de Justin, lo mire fijamente.

-Just, te tengo que contar algo.- murmure para que no pudieran oír nuestros demás amigos, tal vez se lo contara luego a Emma u Olivia pero ahora, el es el primordial.

-Dime preciosa.- se giro completamente a mi y me sonrió ampliamente.

-Bueno veras el día de la fiesta…-pero no pude terminar porque fui interrumpida por una voz ronca pero una muy sexy.

-Buenos días alumnos, se que el antiguo profesor de matemáticas tubo unos problemas y el ya no podrá estar mas con ustedes, bueno que les puedo decir, yo seré su nuevo Profesor.- nos miro a todos con una sonrisa pintada en los labios y con ojos alegres. Se detuvo unos minutos en mi y su mirada se desconcertó un tanto, pero luego volvió a su expresión de antes.

No. No. No .No y mil veces no. El no puede ser mi nuevo profesor. Porque dios tenía que hacerme esto, no, es increíble. ¡NO!


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Buenas(:
como estan todas?
bueno espero que esten muy bn
como les prometi un nuevo cap de esta historia :B
el proximo viernes el siguiente (:
aunque el lunes inicio clases
adelante un par de caps de cada historia para no enredarme xD
les tengo una sopresa el domingo o:
espero les vaya a gustar :B
bueno comenten quiero saber que opinan respecto al cap
bueno bye se me cuidan besos!

PD: COMENTENNNNNNNNNN (:

viernes, 20 de agosto de 2010

Capitulo 3:La fiesta


POV 3RA PERSONA

Esa noche cada uno, iba inmerso en su propio mundo. Uno rebosando de alcohol, drogas y mucha nicotina. En aquel vecindario de niños ricos, solo abundaba la música electrónica, los adolescentes sin control y la notable ausencia de padres.

Donde aquellos seis amigos, hacían lo que les venía en gana, con quien quisieran y donde fuera. Qué más da si esto es una fiesta y lo único que los haría parar, seria la policía…aunque hasta eso lo dudo.

Olivia a pesar de ser una chica aplicada, educada y dulce, tiene una debilidad como toda adolescente, solo una palabra…ALCOHOL. Esa cosa es su infierno echa liquido, ya que cada vez que la toma, no hay forma de pararla, ni siquiera aunque no pudiera ni levantarse o contara cada uno de sus secretos más oscuros… NI ESO. Ella seguía hasta que al siguiente día no recordara como llego a ese lugar, tampoco de que tomo algo, ni aunque tuviera la madre de las resacas. NADA DE ESO. Para Olivia Sanders es totalmente normal, aunque ella no lo admita públicamente. Ya se acostumbro a esa clase de cosas…solo que lo mantiene en secreto. Eso dañaría su imagen pública.

Como era de esperarse, al llegar ella a aquel lugar, lo primero que hizo, fue empinarse un vaso de lo que fuera…no importa cual, mientras tuviera un grado de alcohol alto, está bien.

Luego de un par de vasos y un poco de acicalamiento, estaba lista para arrasar con la fiesta. Tomo al primer idiota que encontró, claro no a cualquiera, a uno lindo. Llevándolo a la pista de baile, el chico no se sorprendió. Todos conocen la fama de la “pequeña” Olivia, en cualquier fiesta.

Ella se pego todo lo que pudo a él, cosa de la cual el chico no se opuso. Ambos se movieron al ritmo de la música, bueno o eso parecía, ya que los pasos de la castaña, parecían más de una stripper o algo parecido. A él no le importaba, sabía que esta noche la pasaría en grande, con una de las pequeñas fieritas más salvajes…eso es lo que comentan casi todos los hombres del instituto.

Ella no espero mucho para estampar sus labios contra los de él, ese beso parecía más, una riña para ver que lengua entraba más profundo en la garganta de la otra persona. Desde el exterior parecía que se estuvieran comiendo, literalmente.

-¿Quiéres ir a un lugar más tranquilo?- pregunto el chico de ojos verdes que habia escogido Olivia, sin ni reconocerlo, ya que la vista se tornaba cada segundo más borrosa. Claro, eso no es impedimento, para que ella haga lo que él le pide. Asintió lentamente, alzando una ceja con sensualidad y mordiéndose el labio inferior.

Esa fue respuesta suficiente, para que el sin nombre, la llevara a una de las habitaciones superiores, donde como pensó… la va a pasar en grande.



Justin no le gusta la imagen que le tienen muchos chicos, dicen que él es gay…solo por ser dulce. Pero tanto sus amigos como el saben, es solo por el estúpido enamoramiento que tiene hacia Kim. Porque si no fuera por eso, seria la fiera mas desatada sobre la faz de la tierra…más que Olivia.

El castaño se encontraba en uno de los buros del exterior, con una cerveza en la mano izquierda y un cigarrillo en la otra. Mientras apreciaba la majestuosidad, de aquella noche estrellada con luna llena. Cosa que ningún adolescente en la fiesta, le importaba en lo más mínimo.

Bajo su mirada unos segundos, preguntándose ¿Si no me gustara Kim, cómo actuaria en estos momentos? Una respuesta bastante obvia, estuviera haciendo lo mismo que Olivia o sus amigos, con cualquier rubia, pelirroja o castaña de la fiesta…hasta con las tres juntas.

Se sintió patético, sintiendo lastima por el mismo. Se supone que es una fiesta y hay que divertirse…pero sus ánimos no son del todo para una. Sigue sin entender por que acepto venir a ella…Cierto, para poder estar con Kim, la que al parecer ni siquiera vino. Genial.

-¿Puedo sentarme acá?- pregunto una suave voz a su lado. Volteo topándose con unos grandes ojos chocolates. Sonrió ampliamente, habia llegado.

Se movió un espacio y palmeo el sitio a su lado, la pelirroja sonrió ampliamente, sentándose junto a aquel chico que la volvía loca. Sera su sonrisa, sus ojos, su voz, su pelo, su cuerpo, su rostro…no lo sabe, tal vez sea todo, pero Justin Evans le encanta hasta lo más hondo de su ser.

-Hola.- susurro el sin apartar la mirada de sus ojos.

-Hola.- saludo tímidamente Kim, besando la mejilla del ojiverde, haciendo que este se sonrojara.

-¿Como estas?-pregunto el divertido.

-Bien, ahora que estoy acá.- contesto ella, sonriendo.

-Yo igual y hasta el infinito.- se rio, ese es un chiste privado que tienen ellos.

-Te extrañe…-murmuro la chica, haciendo un pucherito infantil, lo cual hizo verla muy adorable.

-Yo también amor…-contesto el castaño, tomándola suavemente del rostro. Beso sus mejillas, su frente, su mandíbula, hasta llegar a sus labios, los cuales beso como si tratara de algo que se pudiera romper. Ambos disfrutaron de aquel.

Y eso es lo que caracteriza a esta dulce pareja…su amor tan puro y tierno. Cosa que ningún adolescente con hormonas revolucionadas y alcohol en las venas, entendía…bueno en realidad ninguno.

Pero eso a ellos les da igual…mientras se tengan mutuamente. Todo estará perfecto.


Charlie es tan Charlie, no hay nadie quien se le compare. Puede beber más de veinte vasos de alcohol, acostarse con cuatro mujeres a la vez, fumarse dos cajetillas de cigarrillos…y aun así sigue con su aspecto de niño bueno y malicioso a la vez… sin olvidar su actitud calmada y llena de sarcasmos. A poco no es único.

Esas son las razones por la cual Emma- la chica liberal y feminista, como todos la conocen- LO ODIA. Por ser tan tranquilo ante cualquier situación, nunca meterse en problemas, ser tan machista…pero sobre todo, ser absolutamente y malditamente hermoso.

Ella odia con toda su alma, lo que él hace que ella sienta con tan solo una mirada. Todas esas mariposas en el estomago, sonrojarse, las risitas por cualquier tema referente a él… TODO. Es demasiado frustrante.

Y obviamente como era de esperarse, ellos lo primero que hicieron al llegar, fue insultarse. Ya llevaban rato en ello, tanto que ni siquiera recordaban porque habia iniciado la pelea… aunque es obvio por cual, casi siempre es el mismo… “Los hombres son mejores que las mujeres”, cosa que siempre dice Charlie haciendo que Emma se desate.

-Eres un maldito imbécil.- grito Emma.

-Ja, ja, ja, no me hagas reír cariño, la única imbécil que veo aquí, eres tu.- le resto importancia Charlie, dándole una calada a su cigarrillo.

-Eres un desgraciado, espero que algún día te mueras de cáncer de pulmón o mejor aun, de alguna enfermedad veneraría.- rio en su rostro. El alzo una ceja.

-Cariño te lo digo, si eso pasa, tú te hundes conmigo.- se mofo, mientras seguía con su atención, en aquel cigarrillo.

-Ya quisieras tu “cariño“.- lo miro desafiante, para luego hacer un gesto sensual, tomando la gran entrepierna del rubio. Lo que hizo casi perder el aliento a Charlie, pero se recompuso rápidamente.

-Por favor, sabes que te mueres por mí.- se acerco tanto a ella, haciendo que sus alientos se entre mezclaran y sus labios se rozaran, tocando suavemente las curvas de la rubia, hasta llegar a sus senos. Ella se perdió un momento, ante aquel roce, haciéndola cerrar los ojos y gemir de placer.

-Eres un imbécil…cretino, idiota, estúpido, morboso, asqueroso, eres un, un…- se detuvo ya no encontraba otros calificativos, aun el placer ante su tacto la cegaba. El sonrió auto complacido.

-¿Un qué?- susurro, a centímetro de los labios de ella.

-Eres un maldito…-estallo la rubia, golpeándolo en el pecho a Charlie.

Cosa que el tomo una ventaja, la agarro de las muñecas con fuerza y la aprisiono en una pared, apoyando todo su cuerpo contra el de Emma. La rubia gimió ante el contacto, el no espero mas y aplasto sus labios contra los de ella. Besándole frenéticamente, a lo cual correspondió al instante… aunque se reprimía mentalmente, no podía evitar, que ¡dios! le tiene muchas ganas a Charlie, al igual que el a Emma, que por ende, ninguno de los dos cabezotas lo acepte.

El beso fue muy salvaje, desde los toques, hasta los movimientos…ya que mientras se besaban, empujaban cosas o se tironeaban de una pared a otra, sin impórtale nada, ni nadie.

Ambos estaban al borde del éxtasis, ya nada importa, tienen que hacerlo y ya…

-Esta noche, eres mía.-susurro con sensualidad Charlie en el oído de ella, cosa que la rubia respondió con otro de sus tantos gemidos de placer.

La tomo de la cintura y la llevo a la primera habitación vacía que encontró, sin esperar casi ni respirar. La tiro contra la cama y se recostó sobre la joven. Besándole sin control.

Bueno que les puedo decir de esta pareja, de el amor al odio... hay un solo paso.


Gaspard no es ningún amargado ni mucho menos aguafiestas, solo teme por la seguridad de su mejor amiga. No le gustaría que fuera herida, violada o algo peor… que ¿Por qué hace todo eso? Simplemente porque es la única familia, que él tiene. Y Britt es como su hermanita, una hermanita con la cual se acuesta sin compromiso…suena horrible, pero es la realidad.

Brittany por su otro lado, es una chica liberal y sin ataduras, que le gusta hacer lo que se le venga en gana y divertirse por sobre todas las cosas. Claro, que le molesta que su mejor amigo la sobreproteja, es sofocante. Pero también lo entiende, ella sabe que Gasp en el fondo sufre mucho, por el tema de sus padres… ella no le gusta verlo sufrir, haría cualquier cosa por verlo feliz. Aunque la parte de acostarse ambos lo disfruten.

Ambos bailaban muy juntos en la pista de baile, moviéndose al ritmo de la música…y aunque ambos estuvieran muy excitados, se controlaban. Ellos ya habían aprendido a hacerlo, esta no ha sido la primera vez que se tienen ganas mutuamente, en un lugar público. Así que decidieron aprender cómo.

-Oye Gasp… Miriam French te está viendo.-le dijo Britt a su amigo.

-¿En serio?- pregunto algo desconcertado.

Miriam es una chica de el equipo de porristas, no es fea, ojos azules, rubia, delgada y voluptuosa. Es tranquila y siempre callada. Gaspard al parecer desde hace un tiempo, ha presentado un cierto interés hacia aquella chica. Así que su amiga quería que ellos dos estuvieran juntos, por la estabilidad emocional de Gasp, el necesita alguien a quien amar, bueno no amar, al menos sentir sentimientos de pareja.

-Ve por ella.- lo apoyo Brittany, con una sonrisa infundiéndole valor.

-¿Segura?- dudo, haciendo un gesto.

-Claro…sé que mi futura cuñada será un amor.- se rio inocentemente, mientras lo besaba en la mejilla y le daba un ligero empujón. El también rio y le acaricio un segundo la mejilla, antes de girarse y perderse entre la gente.

Ella aprovechó y también se perdió entre la multitud de adolescentes, que bailaban como desquiciados. Britt lo único que quería hacer, era tomar alcohol, fumar uno que otro cigarro y bailar. Camino en dirección a la barra. Sin embargo, algo cambiaria el rumbo de sus deseos. Algo que paso mas que rapido, solo fueron segundos.

Alguien la agarro de el brazo, aprisionándola contra la pared, ella no supo de quien se trataba ya que todo fue deprisa. Él quien quiera que sea, que la habia agarrado. De un solo movimiento planto sus labios contra los de ella. Britt no se movió, quedo pasmada. Miro el rostro del chico, solo encontrándose con una piel ligeramente bronceada y unos cuantos mechones rubios, hasta el olor se le hizo familiar, el aroma de él desprendía sensualidad, una muy fuerte, era tan exitadora…a hombre.

Cuando por fin se separo, la boca de la rubia casi cae al suelo al saber quién era, no lo podía creer…era…era…ANTHONY, el profesor.

La ojiazul no se movió, el shock del momento era demasiado grande. El rubio acaricio la mejilla de la chica, hasta llegar a sus labios, los cuales delineo suavemente. La beso rápidamente y se alejo de ahí sin ninguna palabra.

Brittany aun seguía pasmada… ahora si necesitaba un trago y bien cargado. Camino…no, casi corrió a la barra y se sentó en el primer asiento vacío que vio. Le pidió al bartender un tequila doble y recostó la cabeza de la madera. Suspiro con fuerza y cerró los ojos.

-¿Una mala noche?-pregunto alguien a su lado.

-Ni te imaginas.- respondió Britt, sin siquiera levantar la cabeza.

-¿Que te pudo pasar, para aguarte la fiesta?-el chico mantenía un tono divertido.

-Cuantas cosas no me han pasado, en esta corta noche.-murmuro con pesar. Levanto su rostro encontrándose con un chico demasiado ardiente para ser real. Cabello liso castaño cayéndole hasta los ojos, piel bronceada, ojos aguamarina, labios carnosos, espalda ancha y fuerte, camisa blanca la cual se amolda a un perfecto torso marcado, jeans y una chaqueta de cuero dándole un toque rebelde. Como habia dicho A-r-d-i-e-n-t-e.

-Un gusto, me llamo Caleb.- se presento, ofreciéndole su mano. La cual ella estrecho amablemente.

-Brittany. El gusto es mío.- sonrió de medio lado.

-Bueno Brittany…-comenzó el castaño.

-Britt por favor, mi nombre es muy largo.- le corrigió divertida.

-Bueno Britt…tenemos toda la noche y mucho alcohol. ¿Quieres contarme lo que paso?- pregunto haciendo un par de gestos.

-¿Estás seguro?- lo miro un poco desconfiada.

-Claro…-le infundió valor él.

-Bueno veras,….-y así la rubia y el chico de ojos aguamarina, pasaron horas, hablando de lo que paso. Luego de un par- bueno muchos- tragos. Terminaron el tema, entre verdades un poco personales. Ya ninguno diferenciaba si todo era un sueño o real, el alcohol a ambos se les habia subido por completo.

-Britt… Brittany…Brittanicita… ¿te gustaría ir a mi departamento?- pregunto un ya muy alcoholizado Caleb.

-Claro…Cal, va…va…v…a…yamos.- le contesto riendo a cada minuto la chica.

Ambos a penas pudiendo si quiera caminar, porque caminar un paso era prácticamente imposible. Solo movían el pie y ya el mundo se les ponía de cabeza, haciéndolos caer de bruces. Caleb a pesar de todo, camino mejor.

Luego de una larga travesía, entre cientos de cuerpos desmayados de otros adolescentes, botellas por todos lados, basura por doquier y más cosas que preferiría ni ver. Llegaron al auto de él, ella ni siquiera sabía si era una camioneta o un carro, es mas hasta creyó que era un autobús. Entre risas sin control y tambaleos desenfrenados, pudo entrar al coche y partieron al apartamento del joven.

No sé cómo llegaron ilesos, si a penas se mantenían en pie, ¿Cómo llegaron al edificio sin ningún rasguño? Es una muy buena pregunta. Estaciono el auto sin más y se bajo de él, para luego ayudar a la chica.

Subieron hasta el penhouse, sumamente hermoso y espacioso. Claro, eso no les importo, porque al apenas subir en el ascensor, ya se estaban devorandose, en un férvido y muy deseado beso, que llevaban posponiendo desde el primer trago.

Al entrar, no importo nada, él la llevo a la habitación sin mirar a los lados. Llego muy a prisa. Se acostaron en la gigantesca cama y sin esperar más. El arremetió contra el cuerpo de Britt, sin dejarla ni suspirar.
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Buenas(:
como estan?
bueno que les puedo decir ¡AL FIN!
despues de tantos problemas con este cap
al fin lo termine:D
espero les guste
de verdad que me trajo muchos problemas ... le he escrito unas 3 veces ._.
pero aca esta :D
ya se lo que opinaran de Britt que es una zorra XD
lo see ._. que les puedo decir XD
otra cosa:
¡FELICIDADES A ERZENGEL!
que su blog cumplio nueve meses :D
Erzen Cariño muchas felicidades..un millon de gracias por los premios
y bueno te tengo una sopresa espero pronto publicarla...y que te guste :D
bueno comenten quiero saber que opinan con respecto al cap
Bueno bye se me cuidan besos!
PD: COMENTENNNNNNNNN (: